Resumen: Febrero 2019
Hola a todos. Sí, he vuelto. Llevo mucho tiempo sin entrar por aquí, principalmente por dos razones: falta de ganas (pereza) y estrés, bastante estrés, sobre todo en los últimos meses. Voy a intentar resumir lo mejor posible estos tres meses que han pasado, ya que llevo sin escribir desde finales de enero, en una entrada cada uno. Y procuraré tomar la costumbre de escribir al menos una vez por semana.
Así que, bueno, aquí va la primera entrada.
Había comprado ropa femenina recientemente y cambiado unas botas que compré por otras. En efecto, tal y como dije, me fui probando todo, combinándolo de diferentes formas y los resultados me gustaban un montón. Estos son algunos ejemplos:
Lo pasé bastante bien en el torneo, la verdad. El poder interactuar con tanta gente a la vez, muchos de ellos ya al tanto de mi situación, visibilizándome sin ataduras fue algo maravilloso. También me encantó participar en una foto que nos hicimos todas las chicas que participábamos en el torneo - muchas más de las que pensaba que habría - como forma de dar visibilidad a la participación femenina en el jugger. Era una más.
Así que, bueno, aquí va la primera entrada.
Había comprado ropa femenina recientemente y cambiado unas botas que compré por otras. En efecto, tal y como dije, me fui probando todo, combinándolo de diferentes formas y los resultados me gustaban un montón. Estos son algunos ejemplos:
También a principios de febrero empecé mis primeros experimentos con el maquillaje. Me hice con un pintalabios negro y un lápiz de ojos negro también. Bastante modestos, nada del otro mundo, evidentemente. Y al principio fueron un absoluto desastre, pero muy poco a poco estoy consiguiendo dominarlos un poco. No mucho después pasé al eyeliner líquido, que quedaba bastante mejor en los párpados, y también pillé más colores de pintalabios. Buena parte del maquillaje con la ayuda directa o indirecta de Crishela, que estuvo aconsejándome acerca de modelos de productos, además de que hasta día de hoy me ha maquillado unas cuantas veces también, y me ha dejado divina.
En las anteriores entradas creo que olvidé hablar de alguien que en sí tiene cierta importancia y la va a ir ganando con el paso del tiempo, así que no voy a demorarme más tampoco. Durante todo el mes de enero estuve hablando con Yulia, una chica cántabra que conozco a través del jugger. Es una jugadora con un nivel sumamente increíble, y muchísima cabeza para el jugger. Además, es una deportista nata.
Ya sabía de ella antes de su transición, pero a decir verdad sólo la conocía de vista, ambas nos habíamos visto en algunos torneos, incluso nos habíamos enfrentado en partidos pero nunca habíamos hablado. Con el tiempo nos fuimos conociendo virtualmente, y fuimos intercambiando experiencias, relacionadas o no con todo esto, y sensaciones y cómo cada una las afrontaba o las había afrontado. Ella es un ejemplo a seguir en muchos sentidos.
Respecto a mis estudios, estaba empezando a notar una caída notable en mi esfuerzo en general, y en mis notas de algunos exámenes parciales, indistintamente de la asignatura. En el instituto todo iba bien, hasta día de hoy no he tenido problemas con absolutamente nadie, y todo el mundo ve cada vez mi identidad con más normalidad, y poco a poco los profesores se sueltan a hablarme en femenino, incluso con el resto de la clase delante, no ya a solas.
La primera quincena del mes fue relativamente tranquila y rutinaria, relativamente. No tuve más contacto con mi hermano, y el que tenía con mi madre generalmente era para acabar a malas. Estuve yendo a una terapeuta cerca de donde hago mis estudios, un par de sesiones. Y me sentí muy bien, porque daba crédito a todo lo que le contaba sobre cómo me sentía y cómo me había llegado a sentir así. Y eso que no había tratado antes casos como el mío, sólo paralelamente trataba un caso de una niña de 7 años. Con el tiempo, lo que empecé a asimilar era que mi madre buscaba cualquier indicio de contradicción en algo que yo le contase para agarrarse a ello fervientemente y poder enrocarse en su negación. Tal y como todo el mundo, gente formada en el tema o no, me dijeron que pasaría. Y yo, aunque a veces me enfadaba bastante, procuré no darle más importancia de la necesaria y dejarlo pasar sin enfadarme, sin sufrir yo y sin hacerla sufrir a ella más de la cuenta.
La segunda mitad del mes, sin embargo, fue más interesante, para bien y para mal.
Iba a tener lugar la VII Winter cup, la quinta consecutiva a la que yo asistía, e iba a ser mi primer torneo nacional como Yeray (chica, quiero decir, aunque en jugger siempre he sido Yeray), y tenía muchas ganas. También iba a ver a Tamy tras justo un año sin habernos visto.
Aquel viernes, horas antes de la recepción del torneo, había quedado con mi madre y con mi hermano - a quien no veía desde navidades y con quien apenas había hablado desde que mes y medio antes le contara sobre mi identidad real - para acudir a la terapeuta. Ya en la sala de espera, casi la primera conversación fluida que tuve con ellos desde hacía tiempo, era una sucesión de cuestiones (con esto me refiero, cuestionarme) de parte de ambos hacia mí, de mis razones, de que era un error, de que no entendía las cosas y no sabía lo que hacía, que era una locura, etc. De mi madre ya lo había escuchado varias veces, de mi hermano no, y aunque iba preparada mentalmente desde hacía tiempo, no me esperaba algunas de las cosas que oí de mi hermano.
La cita con Ana, la terapeuta, fue más o menos como esperaba: ella trataba de hacerles ver que no es que me equivocase o no, que no era una cuestión de tomar una decisión y correr el riesgo de cometer un error. Y ellos erre que erre. Iba a pasar bastante tiempo antes de que hubiera un mínimo avance por su parte, y era algo que aunque en el fondo yo sabía, no terminaba de asumir. Una de las cosas que dijo mi hermano fue que ya había tirado la toalla intentando ayudarme a tomar las decisiones correctas en mi vida, en referencia a que nueve meses antes se enteró de que había dejado la ingeniería, lo cual le pareció casi tan locura como en su día le pareció a (al imbécil de) mi padre. En fin, tampoco quiero ponerme a detallar más esto.
La cita con Ana, la terapeuta, fue más o menos como esperaba: ella trataba de hacerles ver que no es que me equivocase o no, que no era una cuestión de tomar una decisión y correr el riesgo de cometer un error. Y ellos erre que erre. Iba a pasar bastante tiempo antes de que hubiera un mínimo avance por su parte, y era algo que aunque en el fondo yo sabía, no terminaba de asumir. Una de las cosas que dijo mi hermano fue que ya había tirado la toalla intentando ayudarme a tomar las decisiones correctas en mi vida, en referencia a que nueve meses antes se enteró de que había dejado la ingeniería, lo cual le pareció casi tan locura como en su día le pareció a (al imbécil de) mi padre. En fin, tampoco quiero ponerme a detallar más esto.
Esa tarde, nada más llegar, sucedió lo que sería una curiosa anécdota. Un chico de Albacete al que llevaba tiempo sin ver me vio y me dijo, gritando desde lejos: "¡Yeray! ¡Yeray pero qué te has hecho! ¡¿Qué le ha pasado a tu barba?! ¡Y llevas maquillaje!". Enseguida fui a hablar con él a un roncón donde nadie nos oyera, pese a que los gritos los había escuchado un montón de gente, la mayoría de los cuales sabía de mi transición, y me percaté de que estaban mirando. Le dije que todo era por mi transición, cosa que él no sabía. Y se sintió fatal. Le dio muchísima vergüenza. Pero yo no me lo tomé en absoluto a mal, de hecho yo había pasado por situaciones embarazosas similares, siendo yo quien las provocaba, en ocasiones anteriores. De hecho, la más reciente fue exactamente un año antes, en ese mismo lugar, en la recepción de la edición anterior de ese mismo torneo.
Era la primera vez que estaba junto a tanta gente de la comunidad de jugger, de toda España, visibilizándome tal cual me siento realmente. Y fui muy feliz ese fin de semana. Con mi hermano, que participaba en el torneo, prácticamente no hablé, aunque hubo algún que otro conflicto que prefiero ahorrarme describir. Lo que no quiero dejar de mencionar es la maravillosa sorpresa que me preparó mi equipo.
A veces digo que es muy difícil sorprenderme, que tiendo a esperarme cualquier cosa de casi cualquiera, para bien y para mal. Pero esa vez consiguieron sorprenderme con creces, no me lo esperaba para nada. El sábado por la mañana, levantándonos todos de nuestro letargo en el pabellón - y helados de frío - se me acercaron Calamar (Dani) y Rubia (David) mirándome fijamente y sonriendo. Yo estaba recién levantada y al principio no lo entendí. Pero observadora yo, tras mirarles de arriba a abajo me di cuenta de que había algo diferente. Llevaban cada uno un choker negro al cuello, idéntico a los que yo había empezado a llevar hacía cosa de mes y medio, porque me sentía algo más afeminada con ellos que sin ellos. La cosa es que habían planeado en secreto que durante el torneo los miembros del equipo llevasen uno puesto en señal de apoyo a mí y al proceso que estaba iniciando.
Mirad, casi se me saltan las lágrimas de la emoción - cosa también extremadamente rara en mí - al verles. Fue una sensación momentánea tan alegre y sobre todo tan intensa que era muy difícil de contener. Ah! Y no solo era Fianna, mi equipo, sino también Helvetios. Todos juntos.
Querían comentármelo antes de iniciar el torneo por si acaso me sentaba mal, en el sentido de que podía darme vergüenza. Y bien que hicieron, pero en absoluto era así, sino al contrario. Y así fue que casi todos los miembros de ambos equipos jugaron el torneo con un choker al cuello, el fin de semana entero.
A veces digo que es muy difícil sorprenderme, que tiendo a esperarme cualquier cosa de casi cualquiera, para bien y para mal. Pero esa vez consiguieron sorprenderme con creces, no me lo esperaba para nada. El sábado por la mañana, levantándonos todos de nuestro letargo en el pabellón - y helados de frío - se me acercaron Calamar (Dani) y Rubia (David) mirándome fijamente y sonriendo. Yo estaba recién levantada y al principio no lo entendí. Pero observadora yo, tras mirarles de arriba a abajo me di cuenta de que había algo diferente. Llevaban cada uno un choker negro al cuello, idéntico a los que yo había empezado a llevar hacía cosa de mes y medio, porque me sentía algo más afeminada con ellos que sin ellos. La cosa es que habían planeado en secreto que durante el torneo los miembros del equipo llevasen uno puesto en señal de apoyo a mí y al proceso que estaba iniciando.
Mirad, casi se me saltan las lágrimas de la emoción - cosa también extremadamente rara en mí - al verles. Fue una sensación momentánea tan alegre y sobre todo tan intensa que era muy difícil de contener. Ah! Y no solo era Fianna, mi equipo, sino también Helvetios. Todos juntos.
Querían comentármelo antes de iniciar el torneo por si acaso me sentaba mal, en el sentido de que podía darme vergüenza. Y bien que hicieron, pero en absoluto era así, sino al contrario. Y así fue que casi todos los miembros de ambos equipos jugaron el torneo con un choker al cuello, el fin de semana entero.
Lo pasé bastante bien en el torneo, la verdad. El poder interactuar con tanta gente a la vez, muchos de ellos ya al tanto de mi situación, visibilizándome sin ataduras fue algo maravilloso. También me encantó participar en una foto que nos hicimos todas las chicas que participábamos en el torneo - muchas más de las que pensaba que habría - como forma de dar visibilidad a la participación femenina en el jugger. Era una más.
Sí que es cierto que como todos los torneos recientes, tenía un lado negativo de importancia considerable. Sobre todo el domingo, me estresé bastante jugando, por errores míos propios, no tanto con los rivales. En la Master's, en diciembre, lo pasé muy mal pero por el hecho de aún no haber salido del armario. De todos los participantes en ese torneo solamente Sarah estaba al tanto de ello, nada que ver con la Winter.
Por aquí concluye mi resumen de febrero. En unos días subiré el de marzo. Sé que he omitido algunos detalles y algunas cosas que muchos sabéis que pasaron, pero no me queda otra si quiero resumir lo ocurrido y llegar al punto en el que estoy ahora y poder continuar.
¡Nos vemos en unos días!
¡Nos vemos en unos días!
Marilyn Manson - The Beautiful People



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