Miedo, ese viejo conocido.

Tengo un miedo, que es no llegar a sentirme realizada como persona. Y esta vez no hablo únicamente acerca de la transición, no.


Llevo algún tiempo dándole demasiadas vueltas a la cabeza, por lo general absurdas e innecesarias. Pero aun sabiendo que lo son, no consigo evitarlo.También es que se me juntan muchas cosas en la cabeza. Pero mejor voy a explicarme por partes, porque si no ni siquiera yo misma soy capaz de aclararme.




Voy a empezar por el tema estético, el más evidente. Por un lado, es cierto que he conseguido romper esa barrera de que no me guste absolutamente nada y no consiga encontrar nada para mí en ningún sitio. Ahora es al contrario, encuentro multitud de cosas y tengo que controlarme un poco. Es un lado muy, muy positivo que llevaba tiempo deseando que ocurriera.

Por otro lado, estoy empezando a acomplejarme (más de lo normal). Soy muy consciente de que no puedo pedirle a mi cuerpo ni a nada que vaya más rápido de lo que ya va. No soy estúpida. No puedo ni pretender desear que las cosas vayan más rápido. Llevo dos meses y medio en hormonas, no he notado el menor cambio físico a nivel externo (interno, bueno, falta de energía y esas cosas de las que he hablado en las últimas entradas). No es ese el problema.

El problema es que me veo a mí misma peor, en bastantes ocasiones, de lo que estaba antes de la transición. Lo cual no tiene NINGÚN SENTIDO. No es físicamente posible que tras empezar las hormonas esté más masculina, tenga más pelo, tenga la voz más grave o cualquier otra gilipollez que antes de empezarlas. No es físicamente posible. Y sí, lo sé y muy a conciencia. Pero algunas de esas cosas sí las percibo como tal.

Por ejemplo, el tema de la voz. Me siento desde verano como si tuviera la voz más grave que antes, lo cual es absurdo. Pero es la sensación que tengo de mí misma. Ayer mismo, hablando de esto con May, llegué a la conclusión de que es porque antes, durante meses, estuve modulando la voz. Pero un día empezó a costarme (antes lo hacía sin más) y dejé de hacerlo, y ahora no me sale, físicamente es como si se me hubiese olvidado cómo hacerlo, soy incapaz. Es posible que sea por ese contraste con mi voz modulada, más aguda, el hecho de que tenga esa falsa sensación con la voz. Otro ejemplo real es mi propia cara y mi pelo. Hoy en día el mayor problema que siento a nivel físico es precisamente ese. No es la ausencia de pechos o la presencia de genitales masculinos. No. Es mi puta cara y mi puto pelo, que seguramente al leer esto más de una persona pesnará "¿y qué coño tiene de masculino el pelo de Yeray?". Pues ay, no sé qué tendrá, pero cada día que me miro al espejo me gusta menos. En el caso del pelo, es como si no lo viese como lo veía antes, lo "femenino" que lo veía, al menos al estar planchado. También es que no está creciendo ni de lejos al ritmo que espero que crezca (me llega casi por la mitad de la espalda y me resulta bastante corto). Con mi cara es distinto, sin embargo. No es que me vea menos femenina, es que literalmente me veo más masculina. Lo cual tiene lógica cero.


Al igual que con el tema de la voz, sé que lo del pelo y la cara está solamente dentro de mi cabeza. Uso la lógica, y eso me ayuda a tranquilizarme. Sencillamente es imposible que sea algo real. Si hubiera algún tipo de efecto secundario imaginario del estilo "primero el cuerpo se masculiniza más y luego pega el acelerón hacia el otro lado" me pego un tiro. Pero no es cierto, así que no hay que alarmarse. Pero aun así, es la sensación que tengo. Me veo más masculina que antes. Y eso me agobia mucho. La única explicación que le veo es que tiendo a "exigirme" más que antes, es decir, antes de empezar el tratamiento no me molestaba tanto porque sabía que hasta que no lo empezase no iba a ver cambio alguno más allá que el que yo hiciese afeitándome o maquillándome. Inconscientemente quiero más, mucho más. Y aquí volvemos al principio, tengo muy claro que no puedo pedirle a mi cuerpo que cambie más rápido o que haga nada del otro mundo. Así que no me queda otra que ser paciente y dejarme de mierdas. Pero mientras no consiga entrar en razón, esa parte de mí me va a seguir atormentando cada vez que me mire en un espejo.

Hay una excepción. A veces, no sé por qué, al hacerme fotos, hay unas pocas en las que realmente me veo bien, y no veo esa "masculinidad" de la que hablaba antes. Son muy pocas, de hecho en la mayoría me veo fatal y las borro, pero existen. Eso confirma que esto son cosas que estan en mi cabeza, simplemente. Aun así, están ahí y tengo que aprender a lidiar con ellas. Ha habido veces que me he hecho una foto, por el reflejo de la luz o lo que sea me he visto bien, acto seguido me he mirado en el espejo y me ha parecido ver una persona diferente. Muy parecida, pero diferente. Y es bastante frustrante.




Otra cosa que me ronda la cabeza últimamente que también es absurda, probablemente bastante más, es mi futuro. Pero no mi futuro laboral (manda narices, que es eso lo que me va a dar de comer, precisamente eso no me da miedo, genial Yeray) sino mi futuro personal. Hablo, por ejemplo, de una futura posible vida sentimental con otra persona, o mi vida sexual. Cómo mis circunstancias pueden afectar a todo ello negativamente en el presente y en el futuro (aunque actualmente ambas son inexistentes) es algo que me quita el sueño estos últimos días.


No quiero ahondar en detalles, es un tema que siento muchísimo más delicado que lo anterior, y no me siento en condiciones de exponerlo aquí hoy. Espero hacerlo pronto, en una entrada futura.He mencionado la punta del iceberg, pero hay muchas cosas relacionadas. No es que quiera simplemente dejar una sensación de curiosidad sobre ello, casi mejor no haberlo ni mencionado, pero me parece lo suficientemente trascendental como para no mencionarlo siquiera. Sólo quiero dejar claro que es un tema en el que pienso bastante, y me hace estar mal, a veces jodidamente mal, como para tirarme la tarde entera en la cama teniendo tareas que hacer, sin hacer absolutamente nada, ni querer levantarme, sólo dejar que pase el tiempo y tratar de desaparecer y hacerme pequeña, muy pequeña. Eso, entre otras cosas.




Hay un tercer asuntillo, menos serio que los otros dos, o que me afecta menos. Estoy notando que me cuesta bastante controlar mi temperamento en situaciones de frustración o impotencia, creo que de eso hablé algo en las últimas entradas. Donde más lo estoy notando ahora es en jugger, debido a que he empezado a entrenar con mandoble tras tres años y medio sólo utilizando Q-Tip. Y claro, pues al principio, una paga el bajonazo de nivel.

La primera vez que lo cogí, fui bastante bien. Pero el mandoble, ultraligero, tenía la caña tan fina que se partió al tercer entrenamiento, y tuve que hacerme uno nuevo con sus restos y con lo que tenía en casa. Está bien, es robusto ahora, pero es más pesado. Especialmente es contra kettes donde pego el mayor bajón (tengo que hacer una entrada sobre jugger algún día, que no todos los que leéis esto sabéis bien lo que es ni conocéis todos los términos).

La cosa es que es lógico el cambio de nivel, es como un arma nueva para mí, y tengo que habituarme a ella casi desde cero. Pero hago esto porque, por mi forma de jugar y de moverme, creo que puedo tener mayor potencial que con el Q-Tip. Me frustro más de lo que me he frustrado nunca en el jugger, y sé que es por mi estado anímico, y parcialmente por efectos secundarios del tratamiento. Me cabreo más, aunque no llego a saltar me cuesta más controlarlo, soy mucho más dura conmigo misma, me exijo más y me frustro bastante más. Y a veces la ira me puede hacer pagar las cosas con quien no debo, y antes que nada tengo muchísimo cuidado con eso.

He llegado al punto de no querer seguir jugando. El sábado pasado, un poco antes de terminar el entrenamiento, decidí dejar de jugar, porque lo estaba haciendo muy mal y no hacía otra cosa más que agobiarme, frustrarme, cabrearme y enfadarme mucho conmigo misma. Y eso no es nada bueno. Así que corté de raíz. Mis compañeros se dieron cuenta, pero yo aludí simplemente al cansancio, que por otro lado, es cierto que tenía bastante acumulado. Pero, salvo a Alex que me preguntó explícitamente, al que le conté que se trataba de muchas cosas que se me juntaban en la cabeza, no quise entrar ni dar detalles. Hay veces que cuando se está mal, sienta bien contar con detalle lo que pasa e incluso se desea. Me ha pasado. Otras veces, simplemente una no quiere hacerlo. Y esa era una de ellas.




Ayer estuve haciendo un poco de softcombat con May y dos miembros de mi equipo. No he usado peor un arma en meses. Iba con intención de descargar adrenalina y estrés y volví a casa muy, pero que muy cabreada conmigo misma y muy estresada; aunque el rato que estuve después hablando con May, contándole las cosas de las que estoy hablando ene sta entrada, me ayudó a tranquilizarme bastante.



En resumen, tengo bastantes cosas negativas, todas juntas, y que generalmente no tienen que ver unas con otras (ya me diréis qué tiene que ver mi nivel en jugger con verme más masculina en un espejo) aunque parte de cómo me hacen sentir pueda deberse a la misma mierda. Estoy así, todos los días. Tengo altibajos, la verdad es que tengo también momentos buenos. Hoy por ejemplo, me he comprado unas botas chulísimas en Carreffour que Emily me enseñó ayer. Y de paso, he visto una blusa que me ha encantado:




Concretamente, después de echarme esa foto hace un rato, me he sentido algo mejor. Me veo bien, no veo esa masculinidad exagerada que suelo ver, y me gusta un montón cómo me queda. Pero se trata de momentos puntuales de felicidad, la tónica general es la contraria.


Algo que me está ayudando a nivel estético, y que de momento reduzca mi principal rechazo a mi propio cuerpo meramente a la zona de la cabeza, es el sujetador. Me siento cómoda con el perfil que me hace aparentar con prácticamente toda la ropa que tengo, y es un alivio brutal. Es como si hubiese a empezado a usarlo "justo a tiempo". Y la verdad, es una sensación que necesito.




Y bueno, eso es todo por ahora. La última entrada la hice hace un par de semanas, espero que la siguiente no tarde tanto. Este sábado tenemos torneo de liga de jugger en Cartagena, y puede que dé bastante que contar. Aunque espero que no tenga que basar mi entrada en eso, preferiría hablar de cosas positivas, un poco en contraposición con esta entrada. Pero no sé si va a ser así. No puedo pedirle a la vida que vaya más rápida o más lenta en según que cosas. Tengo que joderme y aprender a adaptarme a las circunstancias que me han tocado vivir. Tengo que aprender a convivir con mis miedos, reales o imaginarios, al menos mientras no sea capaz de ignorarlos. Porque todos juntos suman muchísimo más que por separado.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cómo he llegado hasta aquí (parte 3/4)

Asimilación