Bache en el camino
El pasado 16 de noviembre hizo un año completo desde que empecé todo este proceso, empecé a ser consciente de quién era yo realmente, y poco a poco empecé a hacer vida como tal. También se cumplieron, unos días antes, tres meses desde que empecé el tratamiento hormonal. Una cosa que he retomado es el tema de grabarme en vídeo cada dos o tres semanas, para, en un futuro, ver una evolución en físico y en mi tono de voz. Y es algo que espero no volver a dejar de lado, la verdad.
Esta entrada no va a ser larga, y solamente voy a comentar una cosa que me lleva pasando últimamente.
Desde hace tiempo, he estado arrastrando cierto malestar anímico. Normalmente es una serie de 2-3 días mal, sin ganas de hacer absolutamente nada, energía ni motivación, además de un sinfín de pensamientos negativos, algunos de ellos exagerados e infundados; seguidos de otros tantos días de cierta estabilidad, algún que otro momento de alegría y bienestar como tal, pero al menos si ese agobio. He estado así unos meses. Pero la semana pasada, empecé a notar una serie de cambios bastante bruscos.
Empezó todo el jueves 21, en el entrenamiento de jugger. Era un entrenamiento normal por así decirlo, nada extraordinario. Estaba haciendo ejercicios contra kette zurdo, Dani. Él me lanzaba la bola, yo le paraba y tenía que acto seguido lanzarme a por él. No era algo complejo, aunque sí intenso. Había hecho el calentamiento pertinente, como antes de cada entrenamiento. Tras hacerlo varias veces, empecé a notar un dolor fuerte en la muñeca derecha, fruto de la absorción de los impactos del kette en el mandoble. Por ello, cada varias tandas tuve que ir parando y descansando un par de minutos, debido al dolor.
Paralelamente, noté que me cansaba muy rápido. Fuimos cambiando de ejercicios, unos eran más exigentes físicamente que otros, y yo cada vez me sentía más cansada. Necesitaba parar más tiempo que el que estaba entrenando. Era absurdo. Era como al principio del tratamiento, cuando me puse la inyección con los bloqueadores de testosterona. Terminé de entrenar bastante antes que el resto de mis compañeros y me fui a casa, frustradísima.
Lo tomé como algo puntual, aunque me extrañaba mucho haber vuelto a tener esa sensación, de haber entrenado 1h con descansos y sentirme como si hubiera estado entrenando la tarde entera y a tope. La única explicación que le encontraba era que las hormonas hubieran tenido que ver, aunque llevando meses con la misma dosis, inalterada, no parecía que tuviera mucho sentido. O eso creía yo.
Al día siguiente, el viernes, tuve un bajón anímico muy fuerte. Me había ido a dormir, pero estuve dándole vueltas a la cabeza. Una cosa llevó a otra, mi mente colapsó y empecé a llorar. Es muy, muy poco común que yo llore por nada (o hasta ahora lo era) es algo que me cuesta mucho aunque esté muy mal. Pero aquella vez no lo pude evitar. Volvió a pasarme un par de veces más a principios de esta semana, aunque tuve la suerte de tener a May y Dani en casa para consolarme; un abrazo hace milagros en momentos así. A algunos de vosotros que estáis leyendo esto ya os he comentado esta situación, y sé que también puedo contar con vosotros siempre que lo necesite. Pero a veces simplemente necesito un momento de soledad, o solo me sale buscar un apoyo "físico" inmediato, como es el caso de unos amigos que son compañeros de piso y casualmente están en casa en ese momento. Me siento arropada, y habéis conseguido que me sienta algo menos sola que antes. Muchas gracias, de verdad.
Tanto cambio tan brusco en tan poco tiempo da mucho que pensar. Ayer, jueves 28, fui a Murcia a hacerme extracción de sangre para el análisis hormonal. Por la tarde, gracias a Mariló, una amiga mía de bachiller que está haciendo las prácticas de Medicina nada menos que con el endocrino que me está tratando, supe de los resultados. Todo iba exactamente como tenía que ir, no podía ser mejor. Y me dijo que el endocrino le comentó que el cómo me sentía ahora y el bajón físico era debido a las hormonas. Además, aparte del propio endocrino, varias amigas con las que he hablado de estas cosas me han comentado que son síntomas similares a los de la menstruación o la menopausia. Yulia y Sarah me habían dicho días antes que con casi total seguridad se debía a eso, que era normal que en muchos casos de vez en cuando pasasen cosas así, sin necesariamente haber cambiado la dosis recientemente. Así que misterio resuelto.
Estoy muy, muy sensible emocionalmente. Físicamente estoy un poco mejor, aunque me sigue costando mucho levantarme por las mañanas, siento un cansancio fuerte constante y no tengo ganas de nada. Pero a nivel mental es donde peor lo estoy pasando. Me afecta todo, mucho, incluso las buenas noticias. Es posible que me notéis algo ausente o distante un tiempo, es por esto, me estreso con mucha facilidad e intento manejarlo como puedo. Y de momento no es algo que no pueda manejar. He estado sin escribir un par de semanas aquí en parte debido a esto. Estoy pasando momentos complicados, a lo que se suma el estrés de los exámenes a la vuelta de la esquina.
Gracias a May, Dani, Angélica, Alex, Yulia, Yaiza, Yolanda y todos los que me escucháis, soportáis, y me dais apoyo en momentos así. Pero que no os preocupe si a veces estoy más callada o algo. Simplemente necesito mis momentos a veces. Estoy notando cambios muy fuertes en mi interior, y mi mente y mi cuerpo tienen que aprender a manejarlos lo mejor que puedan, y llevará tiempo.
Esta entrada no va a ser larga, y solamente voy a comentar una cosa que me lleva pasando últimamente.
Desde hace tiempo, he estado arrastrando cierto malestar anímico. Normalmente es una serie de 2-3 días mal, sin ganas de hacer absolutamente nada, energía ni motivación, además de un sinfín de pensamientos negativos, algunos de ellos exagerados e infundados; seguidos de otros tantos días de cierta estabilidad, algún que otro momento de alegría y bienestar como tal, pero al menos si ese agobio. He estado así unos meses. Pero la semana pasada, empecé a notar una serie de cambios bastante bruscos.
Empezó todo el jueves 21, en el entrenamiento de jugger. Era un entrenamiento normal por así decirlo, nada extraordinario. Estaba haciendo ejercicios contra kette zurdo, Dani. Él me lanzaba la bola, yo le paraba y tenía que acto seguido lanzarme a por él. No era algo complejo, aunque sí intenso. Había hecho el calentamiento pertinente, como antes de cada entrenamiento. Tras hacerlo varias veces, empecé a notar un dolor fuerte en la muñeca derecha, fruto de la absorción de los impactos del kette en el mandoble. Por ello, cada varias tandas tuve que ir parando y descansando un par de minutos, debido al dolor.
Paralelamente, noté que me cansaba muy rápido. Fuimos cambiando de ejercicios, unos eran más exigentes físicamente que otros, y yo cada vez me sentía más cansada. Necesitaba parar más tiempo que el que estaba entrenando. Era absurdo. Era como al principio del tratamiento, cuando me puse la inyección con los bloqueadores de testosterona. Terminé de entrenar bastante antes que el resto de mis compañeros y me fui a casa, frustradísima.
Lo tomé como algo puntual, aunque me extrañaba mucho haber vuelto a tener esa sensación, de haber entrenado 1h con descansos y sentirme como si hubiera estado entrenando la tarde entera y a tope. La única explicación que le encontraba era que las hormonas hubieran tenido que ver, aunque llevando meses con la misma dosis, inalterada, no parecía que tuviera mucho sentido. O eso creía yo.
Al día siguiente, el viernes, tuve un bajón anímico muy fuerte. Me había ido a dormir, pero estuve dándole vueltas a la cabeza. Una cosa llevó a otra, mi mente colapsó y empecé a llorar. Es muy, muy poco común que yo llore por nada (o hasta ahora lo era) es algo que me cuesta mucho aunque esté muy mal. Pero aquella vez no lo pude evitar. Volvió a pasarme un par de veces más a principios de esta semana, aunque tuve la suerte de tener a May y Dani en casa para consolarme; un abrazo hace milagros en momentos así. A algunos de vosotros que estáis leyendo esto ya os he comentado esta situación, y sé que también puedo contar con vosotros siempre que lo necesite. Pero a veces simplemente necesito un momento de soledad, o solo me sale buscar un apoyo "físico" inmediato, como es el caso de unos amigos que son compañeros de piso y casualmente están en casa en ese momento. Me siento arropada, y habéis conseguido que me sienta algo menos sola que antes. Muchas gracias, de verdad.
Tanto cambio tan brusco en tan poco tiempo da mucho que pensar. Ayer, jueves 28, fui a Murcia a hacerme extracción de sangre para el análisis hormonal. Por la tarde, gracias a Mariló, una amiga mía de bachiller que está haciendo las prácticas de Medicina nada menos que con el endocrino que me está tratando, supe de los resultados. Todo iba exactamente como tenía que ir, no podía ser mejor. Y me dijo que el endocrino le comentó que el cómo me sentía ahora y el bajón físico era debido a las hormonas. Además, aparte del propio endocrino, varias amigas con las que he hablado de estas cosas me han comentado que son síntomas similares a los de la menstruación o la menopausia. Yulia y Sarah me habían dicho días antes que con casi total seguridad se debía a eso, que era normal que en muchos casos de vez en cuando pasasen cosas así, sin necesariamente haber cambiado la dosis recientemente. Así que misterio resuelto.
Estoy muy, muy sensible emocionalmente. Físicamente estoy un poco mejor, aunque me sigue costando mucho levantarme por las mañanas, siento un cansancio fuerte constante y no tengo ganas de nada. Pero a nivel mental es donde peor lo estoy pasando. Me afecta todo, mucho, incluso las buenas noticias. Es posible que me notéis algo ausente o distante un tiempo, es por esto, me estreso con mucha facilidad e intento manejarlo como puedo. Y de momento no es algo que no pueda manejar. He estado sin escribir un par de semanas aquí en parte debido a esto. Estoy pasando momentos complicados, a lo que se suma el estrés de los exámenes a la vuelta de la esquina.
Gracias a May, Dani, Angélica, Alex, Yulia, Yaiza, Yolanda y todos los que me escucháis, soportáis, y me dais apoyo en momentos así. Pero que no os preocupe si a veces estoy más callada o algo. Simplemente necesito mis momentos a veces. Estoy notando cambios muy fuertes en mi interior, y mi mente y mi cuerpo tienen que aprender a manejarlos lo mejor que puedan, y llevará tiempo.
Comentarios
Publicar un comentario