Haces de luz
En la última entrada, bastante negativa, hablé de que esta entrada posiblemente sería similar, pero una versión positiva, por así decirlo. Bien, pues al parecer el universo ha conspirado para que así sea. Voy a alumbrar un poco la cara positiva de la moneda. Me han pasado algunas cosas bastante buenas estos días, que me han subido bastante la autoestima. Me siento bastante mejor conmigo misma.
Son ciclos, tengo días malos, días buenos... como todo el mundo. Es cuestión de que aprenda a lidiar con miedos que no he tenido antes, inseguridades, etcétera. Pero de eso hablaré en otro momento. Quiero compensar en esta entrada la casi absoluta negatividad que llevo trayendo últimamente al blog.
Mi visión de mí misma
El viernes pasado, hice algo que llevaba tiempo queriendo tratar de hacer; que era ponerme, con tiempo y paciencia, a tratar de maquillarme haciendo un rabillo del ojo en condiciones. Y de los grandes.
Probé a utilizar moldes de fiso, que he visto que en ocasiones se utilizan como guía para hacer ciertas formas con el eyeliner. Y la verdad es que, aunque no es lo que quería hacer, el resultado no me disgustó del todo. Me hice cerca de 20 fotos, algunas con un pintalabio morado que tengo y otras sin él, aunque aparento llevar pintalabios rosa debido a los restos que se me quedaron al quitármelo (gracias a esto he descubierto que ese tono de rosa me quedaría muy bien, la verdad). El resultado fue algo así:
En la entrada anterior, hablé de algunos miedos que tenía sin entrar demasiado en detalles.
Quizá estuve un poco equivocada en no detallar algunas cosas. Por ejemplo, mi posible futura vida sentimental es algo que me preocupa, sí. Pero no es algo que me ronde la cabeza las 24 horas del día constantemente. Sí que tengo épocas de pensar bastante en eso, de emparanoyarme bastante, y de estar mal por ese tema. Pero por ejemplo, llevo un par de días muy tranquila, sin haber pensado absolutamente nada en ello ni preocuparme (aunque llevase un par de semanas mal por este asunto, pero bueno). Y la verdad, me siento más liberada.
"Se trata de cosas que ya llegarán, si llegan, cuando sea. Mañana, dentro de un mes o dentro de cinco años. Tengo que centrarme en vivir mi vida en el presente y sacar lo mejor de ella, el futuro llegará me preocupe más o menos por él; dándole vueltas solamente puedo conseguir pasarlo mal, en vano."
Eso último es un susurro de mi yo interior, en momentos de lucidez como ahora. Y por muy presente que lo tenga, hay muchos momentos donde, sencillamente, la lógica no funciona y nos dejamos llevar por las pasiones y la irracionalidad, especialmente en momentos de temor y preocupación. Es normal, es algo muy humano. Sólo quiero dejar constancia de que soy plenamente consciente de que sólo son cosas que tengo metidas en la cabeza, que a veces salen y a veces se ocultan a voluntad. Y que poco a poco aprendo a vivir con ellas.
También mencioné mi vida sexual. Bueno, se trata de dos cosas que aunque parcialmente estén relacionadas son muy, muy diferentes. También me siento mejor y más tranquila respecto a ese tema. Aunque me resulta sorprendente e inquietante al mismo tiempo el por qué.
Alguna que otra vez a lo largo de mi vida he escrito algún pequeño relato de estilo erótico. Pero siempre lo he visto como algo puntual, fruto de un momento de inspiración. Pues bien, creo que he hallado en ello un modo de expresión de mi yo más interior. Hace más o menos una semana escribí de nuevo un pequeño relato de cinco páginas, una escena ficticia que imaginé en cosa de un rato, y simplemente quise plasmar por escrito. No se trataba solamente de escribir, sino que sentía una sensación agradable mientras lo hacía. Era como mostrar al mundo una parte de mí de una forma especial.
El relato tiene ciertos errores en cuanto a la forma de escribirlo; falta de descriptividad y recursos como metáforas, cierta repetitividad, etc. Pero tampoco fue ni de lejos un desastre. Y lo más importante; aunque es mejorable, a mí me gustó.
He estado pensando un poco sobre ello, y me he dado cuenta de que expresarme de esa forma, escribiendo, me ha hecho de alguna manera sentirme mejor conmigo misma de esa forma. Sí, sexualmente hablando. Sé que suena muy, muy extraño. Y hasta retorcido. Pero siendo algo tan importante para mí, de alguna forma me he dado cuenta de que las posibilidades que puede aportar el escribir sobre pensamientos, hechos, ocurrencias, sensaciones, etcétera; me hacen sentirme mejor. Incluso aún sin llegar a escribir, sino que ya "funciona" mientras pienso en el próximo relato.
He decidido "entrenarme" en ese tipo de escritura. Quiero aprender a escribir mejor, expresarme mucho mejor, ir corrigiendo errores, e innovar. A algunas personas les ofrezco esos relatos para que los lean y hagan una crítica, especialmente centrados en la forma y la estructura del relato. No soy una persona ambiciosa en general, salvo para cosas muy puntuales. Y creo que en esto estoy empezando a serlo rápidamente. Tengo muchos deseos de crear, imaginar, y plasmar por escrito cosas que más adelante yo misma lea y piense "esto no he podido escribirlo yo".
Quiero centrarme mucho en el contenido, que en el caso de mis relatos es el BDSM; un campo enorme con infinitas posibilidades y aspectos a explorar y "explotar", pudiendo hacer varios relatos muy, pero que muy diferentes según en lo que me centre, aunque tengan muchísimos aspectos en común.
Es en lo que mejor me siento expresándome. Me ayuda a estimular la imaginación, y al expresarlo siento cómo puedo sacar de mi interior una pequeña parte de tantas cosas que tengo dentro. Es un aspecto de la vida o de la personalidad en la que se suele tener cierto cuidado o incluso aversión a expresar. Pero en mi caso, no es así. A veces me siento diferente, para mal, por eso; aunque normalmente me siento solamente diferente a secas. Muchos de los que me conocéis bien sabéis que a veces aparento estar muy salida y que soy muy, muy abierta para hablar de estos temas. Nada más lejos de la realidad. Me gusta, me siento bien e incluso a veces siento una necesidad de mostrarme en ese sentido.
Una de las personas a las que enseño esos relatos, es Emily. Es un estilo de relato por el que compartimos gusto, y particularmente sus respuestas positivas me han ayudado a sentirme mejor y, en definitiva, aumentar esa sensación agradable cuando escribo este tipo de cosas. Valoro cualquier muestra de aprecio o crítica constructiva, eso es obvio; pero es cierto que si viene de una persona que lee mucho y entiende acerca de formas de escribir y estructurar relatos (Marcos) y/o su contenido en este caso (Emily), aunque sea inconscientemente lo tengo más en cuenta y le doy más importancia.
De todas formas, no se trata de expresar sensaciones o acciones intensas, extremas o impactantes. De vez en cuando, está bien. Pero emplear ese recurso como tónica general hace que se pierda la magia. Prefiero abusar un poco de elementos aparentemente menos sorprendentes, y "normalizarlos". Indistintamente de ello, donde más centro mis esfuerzos y mi atención es en la estructura y en la forma del relato, aunque el contenido sea lo que me llene de verdad.
Me siento muy bien expresando estas cosas. Y escribiendo relatos, las posibilidades son casi ilimitadas. Es posible que esté descubriendo la escritura de relato erótico como un nuevo hobby que disfrutar. Lo que tengo claro, es que me encanta, y me hace sentir muy bien. Y ya no hay vuelta atrás.
Aun habiéndome explicado, sigue incluso a mí misma pareciéndome extraño relacionar el sentirme mejor respecto a mi vida sexual con el escribir este tipo de relatos. Es como que satisfago parte de esas necesidades o estímulos expresándome de otra manera. Como dije hace un par de entradas, llevo un tiempo percibiendo el sexo y todo lo relacionado con él de otra forma, una forma muy, pero que muy mental y mucho menos física. Con la imaginación y el pensamiento como unos componentes primordiales. Y la escritura es un medio casi perfecto para estimularlos. Quizá ahí esté la clave de todo.
Punto de inflexión en jugger
El jugger es un deporte que practico desde hace años, siendo el único ejercicio que hago actualmente (y no es poco, ojo). Llevo actualmente cuatro años en el mismo equipo, y casi todo el tiempo he estado empleando el mismo arma, Q-Tip (para los que no entendáis a lo que me refiero, haré una entrada pronto explicando lo que es el jugger, lo prometo).
Sin embargo, hace dos semanas, Marcos me regaló un mandoble, y empecé a probarlo. El mandoble fue el primer arma que utilicé cuando empecé a jugar hace tanto tiempo ya. Al principio se me dio muy bien, era un mandoble muy ligero y me movía con muchísima más agilidad y velocidad que antes. Era una maravilla.
Una semana después, la caña de bambú tan delgada y ligera se rompió, y tuve que sustituirla. Le puse otra, igualmente ligera, pero mucho más resistente (y pesada). Y empecé a ir muy a peor, especialmente contra los kettes. De ello hablé un poco en la entrada anterior, de cómo me frustraba en los entrenamientos de ver el bajón de nivel en softcombat que había dado respecto al Q-Tip. Pero pese a todo, me empeñé en seguir entrenando solamente con el mandoble hasta la primera jornada de liga, de ayer sábado 2 de noviembre. Ello se debió a que, por mi forma de jugar y aunque siguiera (y sigo) pensando que el Q-Tip es el arma con más potencial en jugger, yo podía tener mayor potencial y jugar mejor con el mandoble.
Pues bien, ayer llegó el día del torneo. Voy a hacer un breve resumen.
Antes de nada, decir que era el primer torneo que jugaba desde que empecé a usar sujetador deportivo (que fue justo después del torneo Internacional de septiembre en Madrid), y tenía muchas, muchas ganas de ello. Incluso, debido en gran medida al calor que hacía y a que nuestras nuevas camisetas tenían un tejido tan grueso, jugué dos de los cuatro partidos en top. Y me encantó, no solo por sentirme más ágil sin la camiseta, sino por la figura que creo que me hace el top, que me gusta bastante.
Estas fotos son de ayer mismo, con Sarah y con Marcos:
El primer partido nos tocó contra Myrtia. Fianna no solemos tener buenos inicios de temporada hasta donde me alcanza la memoria, y veníamos de la peor clasificación en un torneo que nunca habíamos tenido, el TIE de septiembre. Jugamos un gran partido, quedando 8-1 a nuestro favor. En general nos sentimos bastante renovados, no solo a nivel de plantilla (que había sufrido cambios durante los últimos meses) sino en general nosotros mismos. No tuvimos los fallos de coordinación que siempre teníamos, e hicimos un partido excelente a nivel de softcombat.
Yo, particularmente, me estrené como mandoble, y excepto contra el kette rival, lo hice muy bien. Creo que solamente caí limpia una vez contra los pompfer enemigos, casi todo el rato era o dobles o victoria mía, este último caso más frecuentemente de lo habitual. Estuve aplicando algunas de las cosas que había aprendido estas dos últimas semanas, especialmente de Runas (un miembro de mi equipo) acerca de mecánicas básicas del mandoble: cómo entrar atacando, qué ángulos proyectar y qué objetivos fijarme para impactar al rival, etcétera. Recuerdo el primer punto contra Mick, que sencillamente le conseguí derribar porque entré atacando antes que él, cuando normalmente siempre me detengo y o bien espero a que el rival me ataque y tome la iniciativa o bien ataco casi sin pensar, sin un objetivo claro. En este caso, pensé en su brazo, y le di en el brazo. Con el mandoble puedo correr más rápido, tengo más alcance, y puedo maniobrar y cambiar la posición del arma en menos tiempo que con el Q-Tip.
En general fue un buen partido, y todos nos quedamos con una buena sensación. Yo estaba bastante nerviosa, era mi debut con un arma nueva, y de momento estaba saliendo bastante bien.
Un rato después nos tocó Fauna, un equipo relativamente nuevo, pero que en esta ocasión llevaba en su plantilla jugadores muy veteranos y con muy buena forma física, entre ellos miembros de Smuggers y de los antiguos FDK valencianos. El partido estuvo muchísimo más igualados, aunque teniendo ellos casi siempre una ventaja mínima en el marcador. Terminaron ganándonos 3-5. No jugamos del todo mal, aunque volvimos a fallar en la coordinación entre nosotros. Y su nivel de softcombat era muy superior al de nuestros rivales anteriores, Myrtia, y a grandes rasgos diría que lo tuvieron mejor que nosotros en ese partido.
Yo me frustré un poco. No demasiado, pero sí un poco. Había dado un bajón considerable respecto al otro partido, aunque pensé que no era tanto por haberlo hecho mal, sino por haberlo hecho bastante bien en el anterior. También me agobié bastante por el calor, me sentía muy cansada y me costaba respirar, y fue entonces cuando me quité la camiseta y me quedé en top el resto de la jornada.
Un par de horas después, ya tras el descanso para comer, nos tocaron de rivales Valkyr, de Alicante. Era el equipo de una pareja de amigos míos, Sarah e Iván. Tenía muchas ganas de jugar contra ellos, incluso le pedí a un chico que nos grabara el partido con el móvil. Perdimos el partido por la mínima, 5-4. Jugamos, desde mi punto de vista, peor que el anterior, especialmente por la falta de coordinación, como suele ocurrirnos. El softcombat lo teníamos más igualado, incluso diría que en este caso íbamos nosotros mejor que ellos. Pero hubo puntos que aun habiendo arrasado prácticamente al equipo rival, por un error de cálculo o de comunicación, alguno se nos escapaba, nos rompía la línea o eliminaba a nuestro corredor y ya se nos rompía la jugada, nos volvíamos locos, y pasábamos a ser cinco jugadores contra un equipo (cinco fuerzas pequeñas contra una única fuerza grande y cohesionada).
Y en mi caso, me vi muy mal. Muchísimo. Tendría que haber dejado de jugar antes, pero solamente pensaba en intentar cambiar de posición, hacer un cruce, o coordinarme para hacer una jugada; algo que sirviera para contrarrestar el mal partido que estaba haciendo y corregir errores. El primer punto lo jugué genial, es cierto. Y hubo un par más que jugué bien, llegando en uno de ellos a hacerme a mi banda yo sola, kette incluido. Pero el resto del partido me vi bastante mal, especialmente en softcombat. Y hubo dos o tres veces que no conseguí pillar al corredor rival y salvar el punto por unos pocos metros.
Me saturé mucho mentalmente, aunque habíamos perdido por la mínima. Cuando escuché el "Yeray, descansa" de Runas, una parte de mí culminó su frustración hasta sentir una sensación de derrota, pero otra se sentía bastante aliviada. Iba a poder ser sustituida por alguien que potencialmente iba a compensar mis errores y hacerlo mejor en ese partido. Y en efecto, así fue. Llegamos a ir perdiendo de dos o tres puntos, y estuvimos muy cerca de lograr el empate. Debí haber salido del campo antes, pero me dejé llevar por mi ansia de hacerlo bien y corregirme, sin darme cuenta de que esa es la actitud que tengo que tener en un entrenamiento, no en un torneo. Hacía muchos meses que no me pasaba eso. Suelo tener bastante facilidad para dejar de jugar en un momento determinado por cansancio o por ver que no lo estoy haciendo nada bien; es una "norma" que tenemos en el equipo. Y ayer me volvió a pasar, fruto de la frustración.
Tras el partido, me senté un rato a revisar el móvil y a tratar de desconectar de la mierda de partido que sentía que había jugado. Enseguida, anunciaron la última ronda. Nos iba a tocar jugar con Black Dragons, de Valencia. Sin descanso del anterior partido, jugábamos de inmediato.
Todavía con los ánimos bajos, aunque tratando de dar una apariencia de relativa positividad para animarme a mí misma y no preocupar a nadie, me preparé en línea y escuché el "3, 2, 1... ¡Jugger!" del árbitro principal, que daba comienzo al primer punto del partido. Salí como una flecha hacia el centro del campo con intención de hacerme con el jugg y pasárselo a nuestro corredor, o al menos tratar de que los rivales no lo cogieran. No recuerdo el resultado del primer choque, ni qué equipo cogió primero el jugg. Pero recuerdo que ese primer punto fue muy largo, y tengo algunas lagunas, pero hay una parte de la que me acuerdo muy bien.
En un momento determinado, me vi corriendo de vuelta a nuestra base. Defendiendo estaba nuestro corredor, que ese momento no recuerdo si era Dani o Bernabé. Entre él y yo, iban corriendo a nuestra base el corredor rival con el jugg en la mano, acompañado por un pompfer de su mismo equipo. Bastaba con que Haliceo, el luchador de Black Dragons, eliminara a nuestro corredor y se pusiera entre la base y yo para que pudieran marcar el punto.
Antes de llegar yo, los dos corredores se enzarzaron en una lucha cuerpo a cuerpo de pie durante un instante; nuestro qwicker trataba de ganar tiempo para que yo llegase. Estaban a unos metros de la base. Haliceo llegó, y consiguió darle a nuestro corredor antes de que llegase yo. Pero antes de que el corredor pudiese llegar a la base, tuvo que frenar y dejar paso a Haliceo, porque había conseguido ponerme delante de la base, impidiéndole el paso.
Por un instante, recordé de nuevo una de las lecciones de Runas con el mandoble. Haliceo llevaba Q-Tip, y con casi toda seguridad iba a buscar pincharme. Él tenía la ventaja de que le bastaba hacer "dobles" y eliminarnos mutuamente para que su corredor pudiera marcar punto. Centré el objetivo de mi ataque en sus brazos. Recordando lo que me había dicho Runas, traté de entrarle frontalmente antes de que él iniciase su ataque. Era un juego de velocidad y casi siempre ganaba el que atacaba primero. Y me salió bien. Conseguí eliminar a Haliceo, y casi sin pensar, en cuanto me di cuenta de que había conseguido hacerle limpio, me lancé hacia el corredor rival. Tenía 5 piedras (7 segundos y medio) para hacer todo lo que tenía que hacer antes que Haliceo se levantase. Por suerte no necesité tanto tiempo, porque me lancé tan rápido y con el mandoble tenía tanto alcance que el corredor apenas pudo iniciar la carrera y alejarse un par de metros antes de que yo le impactase. Cuando soltó el jugg, lo arrastré hacia Haliceo y me quedé pineándole (bloqueándole para que no se pudiera levantar). Un par de piedras después, estaba llegando otra jugadora rival, nuevamente una Q-Tip. Me coloqué en posición defensiva, dándome la vuelta y dejando a Haliceo entre ella y yo. Pensé un instante, y en cuanto estuvo lo suficientemente cerca de mí y vi que se disponía a lanzar su ataque, antes de que terminara de posicionarse estiré los brazos y di un leve paso hacia adelante, atacándola sin darle la posibilidad de atacarme ella a mí. Y me salió bien.
Me estaba dando cuenta de lo que estaba haciendo. Yo soy una jugadora casi natamente ofensiva, poco estable, y con un estilo de juego mejor aplicable a romper la línea del rival antes que a mantener la posición propia. Pero en menos de cinco segundos acababa de eliminar a un luchador y al corredor rivales habiendo hecho un sprint y llegado justo a tiempo antes de que Haliceo me impidiera el paso a la base, salvando momentáneamente el punto, y eliminado a una pompfer que venía a liberar a su compañero (y si perdía yo seguramente nos habrían marcado igual, porque faltaban aún unos segundos antes de que otro miembro de nuestro equipo pudiese venir a ayudarme). Con la adrenalina y una sensación de satisfacción que empezaba a sentir, se me fue el nubarrón mental del partido anterior, y toda la frustración que tenía. Estaba al 100% metida en este partido.
Me quedé pineando a Haliceo, que se iba a levantar antes. Nuestro corredor se levantó un par de piedras (3 segundos, una piedra equivale a 1.5 segundos) antes que el suyo, cogió el jugg y echó a correr hacia la base contraria para retomar la ofensiva. Cuando la luchadora a la que había eliminado terminó su cuenta, yo estab lista y en posición para tratar de eliminarla de nuevo antes de que echase a correr. No recuerdo si simplemente trató de levantarse y echar a correr hacia su base, o si trató de impactarme a mí en el proceso, pero conseguí ser rápida y mi mandoble impactó su pierna en cuanto empezó a levantarse, evitando darle oportunidad de lanzarme un ataque. Al menos durante otras cinco piedras más, iba a quedarme en nuestra base pineando a dos personas, y eso daba a mi equipo una ventaja ofensiva enorme.
No mucho después, resolviendo combates en la base enemiga, conseguimos meter el punto. Yo estaba algo exhausta y decidí descansar un par de puntos. Había sido largo, y el cansancio me impediría explotar la velocidad que tengo que tan útil es en este deporte.
Recuerdo a mi equipo felicitándome por lo que había hecho al salvar el punto. Incluso el propio Haliceo me había dado la enhorabuena. Nunca había hecho esa jugada con éxito en un torneo que yo recuerde. Alguna vez me había salido bien en un entrenamiento, aunque claro, yo usaba Q-Tip. Me sentí muy, muy bien conmigo misma. Fue un subidón de energía y alegría que mantendría el resto del partido, lo que quedaba de jornada, e incluso el resto del día.
Me he centrado tanto y he sido muy descriptiva en ese instante, porque para mí fue el punto de inflexión, y ruptura total con el bajón anterior. Eso hizo que jugase mucho más entusiasmada, con la cabeza fría y pensando muy bien las cosas que hacía, y jugué fenomenal el resto del partido, además de muy cómoda y sin agobiarme. Disfruté muchísimo.
Hubo otros momentos donde conseguí hacer muy buenas jugadas, como un par de puntos donde logré hacerme en cosa de una piedra a mi banda entera, derrotando al rival que tenía enfrente, y con apenas un paso adelante y un giro de mandoble impactar al kette rival, mientras le tiraba a nuestro antikette, y en un abrir y cerrar de ojos ya estar a la altura de la otra banda para ayudar a rematar. O en un punto a partido roto, estando casi todos eliminados en la base contraria contando nuestros intervalos, tener delante al kette rival zoneando con la bola esperando a que alguien se levantara para eliminarle, pensar rápidamente lo que iba a hacer (recordando las lecciones de Runas de nuevo, en este caso era una jugada que no me terminaba de salir bien normalmente); cogí mi mandoble con las dos manos con mucha fuerza, y desde el mismo suelo, sin levantarme primero, di un salto hacia arriba y ligeramente hacia adelante, con el único objetivo de eliminar al kette aunque en el proceso me vendiese entera a que algún rival me diera en la espalda. Tenía que impactarle antes de que su bola iniciara su trayectoria hacia mí. Y lo conseguí, justo antes de notar un impacto en la espalda de un bastón de Black Dragons que se había levantado justo a la vez que yo. Justo a tiempo.
Y, a grandes rasgos, me sentí muy ágil y especialmente veloz en ese partido. Fue como una "redención" (en palabras textuales de un chico de mi equipo, creo que fue Bernabé) por el partido de Valkyr. Era mi jornada de debut con el mandoble, y había pasado la prueba. me felicitaron muchos de los miembros del equipo rival, incluidos Haliceo y Medela, el kette, que es un amor de persona. Él concretamente me dijo, que además de haber jugado bien yo ese partido, me vio jugar mejor incluso el partido de Valkyr, contrastando enormemente con la visión que tenía yo. Contrasté un poco esa visión con gente de mi equipo, y me di cuenta de que ellos, aunque en general coincidían que este partido yo había jugado estupendamente y mejor que en el de Valkyr, no tenían ni de lejos la visión negativa que tenía yo. Ese hecho me hizo replantearme a mí misma algunas cosas, y quitarme cierto sentimiento de culpabilidad de encima. Habíamos jugado todos muy bien, Dani se hizo algunos puntos de corredor que fueron geniales, y a nuestros pompfers daba miedo verlos algunos puntos.
Recibí felicitaciones de mi equipo, de los rivales, y de terceros que estaban viendo el partido. Vergüenza aparte, me ayudó mucho a quitarme parte de la negatividad sobre mí misma, en cuanto al jugger. Runas me había dicho días antes, además de hacerme ciertos halagos en cuanto a mis capacidades físicas de velocidad y agilidad, como que muchas veces los kettes conmigo sólo tenían una oportunidad de tiro, porque si fallaban antes de resetear ya me tenían encima suya golpeándoles; que si seguía entrenando y mejorando bien de mandoble, en cosa de dos o tres meses podría llegar a equiparar mi nivel de softcombat al de él y al de Marcos. Para los que no conzcáis al equipo, Runas y Marcos son quienes tienen mayor nivel de softcombat del equipo. Ambos son escudos, y runas También usa kette. Decirme algo así era, como poco, pretender que me sonrojase. Me sentí sumamente halagada; no sé si es un objetivo que puede ser real de verdad al menos a corto o medio plazo, pero sólo el pensar esa posibilidad hace que empiece a dudar de ese "techo de cristal" con el que suelo verme en jugger. Y puedo extrapolarlo a otros aspectos de mi vida, a veces es verdad que solamente necesito un pequeño empujón externo. Son sobre todo complejos de inferioridad y similares, aunque trato de lidiar con ello. Marcos también me hizo algunos comentarios muy positivos sobre mi forma de jugar, como la determinación con la que me enfrento a los kettes rivales, reforzando la postura de runas de la "única oportunidad". Y no fueron los únicos. La verdad es que tanta positividad acerca de mí de repente es algo a lo que no estoy nada acostumbrada, y me sienta realmente bien. Soy muy precavida a la hora de evaluar esas cosas, y valorar que puedan algunas ser exageradas o no ajustadas a la realidad, de forma que me sirven para confiar en mí misma y subirme el ánimo, nunca para inducirme a una sensación de egocentrismo.
Runas lleva unos días felicitándome y además de haciendo críticas constructivas sobre mi juego, que es lo habitual, haciendo apuntes bastante positivos. Y eso me ayuda a confiar en mí misma, que es la mejor arma que puedo tener para seguir mejorando. Son pequeños gestos que pueden hacer un mundo en las circunstancias adecuadas.
Y bueno, llevo varias horas escribiendo esta entrada, que se ha quedado mucho más larga de lo que esperaba. Había mucho que contar, y creo que esto contrarresta considerablemente la negatividad que venía expresando últimamente. Como he dicho, los altibajos tienen también momentos positivos. Espero que las siguientes sean parecidas, aunque no depende del todo de mí.
Un saludo, y muchas gracias por todo, a todos. Sin vosotros todo esto sería muy, muy diferente.
Son ciclos, tengo días malos, días buenos... como todo el mundo. Es cuestión de que aprenda a lidiar con miedos que no he tenido antes, inseguridades, etcétera. Pero de eso hablaré en otro momento. Quiero compensar en esta entrada la casi absoluta negatividad que llevo trayendo últimamente al blog.
Mi visión de mí misma
El viernes pasado, hice algo que llevaba tiempo queriendo tratar de hacer; que era ponerme, con tiempo y paciencia, a tratar de maquillarme haciendo un rabillo del ojo en condiciones. Y de los grandes.
Probé a utilizar moldes de fiso, que he visto que en ocasiones se utilizan como guía para hacer ciertas formas con el eyeliner. Y la verdad es que, aunque no es lo que quería hacer, el resultado no me disgustó del todo. Me hice cerca de 20 fotos, algunas con un pintalabio morado que tengo y otras sin él, aunque aparento llevar pintalabios rosa debido a los restos que se me quedaron al quitármelo (gracias a esto he descubierto que ese tono de rosa me quedaría muy bien, la verdad). El resultado fue algo así:
Al principio, reconozco que me daba bastante vergüenza verlas, con lo que no les hice mucho caso. Era la primera vez que me veía maquillada de esa forma, y de hecho me gustaba mucho. Pero había algo que me inquietaba, en muchas de esas fotos seguía viéndome bastante masculina, y por eso las dejé a un lado y me puse a hacer otras cosas. Para entonces solamente se las había enseñado a una amiga mía, Emily, que me dijo que estaban muy bien y que salía muy guapa. Y es verdad, salía bien. Pero aun así no terminaban de convencerme.
Fue ya al día siguiente, el sábado, cuando me abrí a enseñárselas a más personas. Primero, en el torneo de jugger, le enseñé algunas a Marcos, el capitán de mi equipo y muy amigo mío. Todavía recuerdo el "¡Coño, Yeray!" cuando le enseñé la primera foto de las que he puesto arriba. Su sorpresa y buena reacción me hicieron al instante empezar a replantearme la percepción que tenía de ellas. La verdad es que le gustaron bastante.
Ya por la noche, se las enseñé también a May, Dani y Melanie (la hermana pequeña de May). Sus reacciones fueron también muy, muy positivas. Eso, unido a la sensación de júbilo que tenía desde que terminamos el torneo (que explicaré más adelante) cambiaron del todo mi forma de verlas. Esa noche volví a examinarlas todas, una a una. Y aunque algunas seguían sin gustarme, ya no era la tónica general, hasta el punto que me puse una de ellas de foto de perfil y subí varias de ellas a instagram (que con algunos filtros se quedaron preciosas, sea dicho).
Ocurrió todo bastante rápido, pero fue como un giro de ciento ochenta grados a la dinámica que llevaba arrastrando días, incluso algunas semanas, yendo a peor cada vez. Aunque es algo que sé, cada vez tengo más asumido que el verme mejor o peor, de una forma u otra, depende más de mi estado anímico y de mi subconsciente de lo que soy capaz de ver, es decir, mi visión depende más de ciertas circunstancias que de la propia realidad. Está bastante distorsionada.
Esa experiencia ha sido como un balón de oxígeno muy grande que ha llegado en el mejor momento. Un haz de luz entre tanta oscuridad. Sí, puedo decir que ahora estoy mucho mejor conmigo misma, por muy lejos que siga estando de donde quisiera estar. Es cuestión de que aprenda a lidiar y convivir con ciertas circunstancias, miedos, inseguridades, complejos e impresiones. Están ahí, a corto y medio plazo van a seguir ahí y me queda mucho camino con ellos a mi lado, quizá en algunos casos me quede la vida entera. Pero cosas como esta hacen que sea mucho más llevadero, y que tenga ganas de disfrutar de mi vida como hacía tiempo que no tenía. Los altibajos no son sólo valles profundos, también tienen picos de alegría y felicidad.
Muchas gracias, chicos.
Futuro incierto
Esa experiencia ha sido como un balón de oxígeno muy grande que ha llegado en el mejor momento. Un haz de luz entre tanta oscuridad. Sí, puedo decir que ahora estoy mucho mejor conmigo misma, por muy lejos que siga estando de donde quisiera estar. Es cuestión de que aprenda a lidiar y convivir con ciertas circunstancias, miedos, inseguridades, complejos e impresiones. Están ahí, a corto y medio plazo van a seguir ahí y me queda mucho camino con ellos a mi lado, quizá en algunos casos me quede la vida entera. Pero cosas como esta hacen que sea mucho más llevadero, y que tenga ganas de disfrutar de mi vida como hacía tiempo que no tenía. Los altibajos no son sólo valles profundos, también tienen picos de alegría y felicidad.
Muchas gracias, chicos.
Futuro incierto
En la entrada anterior, hablé de algunos miedos que tenía sin entrar demasiado en detalles.
Quizá estuve un poco equivocada en no detallar algunas cosas. Por ejemplo, mi posible futura vida sentimental es algo que me preocupa, sí. Pero no es algo que me ronde la cabeza las 24 horas del día constantemente. Sí que tengo épocas de pensar bastante en eso, de emparanoyarme bastante, y de estar mal por ese tema. Pero por ejemplo, llevo un par de días muy tranquila, sin haber pensado absolutamente nada en ello ni preocuparme (aunque llevase un par de semanas mal por este asunto, pero bueno). Y la verdad, me siento más liberada.
"Se trata de cosas que ya llegarán, si llegan, cuando sea. Mañana, dentro de un mes o dentro de cinco años. Tengo que centrarme en vivir mi vida en el presente y sacar lo mejor de ella, el futuro llegará me preocupe más o menos por él; dándole vueltas solamente puedo conseguir pasarlo mal, en vano."
Eso último es un susurro de mi yo interior, en momentos de lucidez como ahora. Y por muy presente que lo tenga, hay muchos momentos donde, sencillamente, la lógica no funciona y nos dejamos llevar por las pasiones y la irracionalidad, especialmente en momentos de temor y preocupación. Es normal, es algo muy humano. Sólo quiero dejar constancia de que soy plenamente consciente de que sólo son cosas que tengo metidas en la cabeza, que a veces salen y a veces se ocultan a voluntad. Y que poco a poco aprendo a vivir con ellas.
También mencioné mi vida sexual. Bueno, se trata de dos cosas que aunque parcialmente estén relacionadas son muy, muy diferentes. También me siento mejor y más tranquila respecto a ese tema. Aunque me resulta sorprendente e inquietante al mismo tiempo el por qué.
Alguna que otra vez a lo largo de mi vida he escrito algún pequeño relato de estilo erótico. Pero siempre lo he visto como algo puntual, fruto de un momento de inspiración. Pues bien, creo que he hallado en ello un modo de expresión de mi yo más interior. Hace más o menos una semana escribí de nuevo un pequeño relato de cinco páginas, una escena ficticia que imaginé en cosa de un rato, y simplemente quise plasmar por escrito. No se trataba solamente de escribir, sino que sentía una sensación agradable mientras lo hacía. Era como mostrar al mundo una parte de mí de una forma especial.
El relato tiene ciertos errores en cuanto a la forma de escribirlo; falta de descriptividad y recursos como metáforas, cierta repetitividad, etc. Pero tampoco fue ni de lejos un desastre. Y lo más importante; aunque es mejorable, a mí me gustó.
He estado pensando un poco sobre ello, y me he dado cuenta de que expresarme de esa forma, escribiendo, me ha hecho de alguna manera sentirme mejor conmigo misma de esa forma. Sí, sexualmente hablando. Sé que suena muy, muy extraño. Y hasta retorcido. Pero siendo algo tan importante para mí, de alguna forma me he dado cuenta de que las posibilidades que puede aportar el escribir sobre pensamientos, hechos, ocurrencias, sensaciones, etcétera; me hacen sentirme mejor. Incluso aún sin llegar a escribir, sino que ya "funciona" mientras pienso en el próximo relato.
He decidido "entrenarme" en ese tipo de escritura. Quiero aprender a escribir mejor, expresarme mucho mejor, ir corrigiendo errores, e innovar. A algunas personas les ofrezco esos relatos para que los lean y hagan una crítica, especialmente centrados en la forma y la estructura del relato. No soy una persona ambiciosa en general, salvo para cosas muy puntuales. Y creo que en esto estoy empezando a serlo rápidamente. Tengo muchos deseos de crear, imaginar, y plasmar por escrito cosas que más adelante yo misma lea y piense "esto no he podido escribirlo yo".
Quiero centrarme mucho en el contenido, que en el caso de mis relatos es el BDSM; un campo enorme con infinitas posibilidades y aspectos a explorar y "explotar", pudiendo hacer varios relatos muy, pero que muy diferentes según en lo que me centre, aunque tengan muchísimos aspectos en común.
Es en lo que mejor me siento expresándome. Me ayuda a estimular la imaginación, y al expresarlo siento cómo puedo sacar de mi interior una pequeña parte de tantas cosas que tengo dentro. Es un aspecto de la vida o de la personalidad en la que se suele tener cierto cuidado o incluso aversión a expresar. Pero en mi caso, no es así. A veces me siento diferente, para mal, por eso; aunque normalmente me siento solamente diferente a secas. Muchos de los que me conocéis bien sabéis que a veces aparento estar muy salida y que soy muy, muy abierta para hablar de estos temas. Nada más lejos de la realidad. Me gusta, me siento bien e incluso a veces siento una necesidad de mostrarme en ese sentido.
Una de las personas a las que enseño esos relatos, es Emily. Es un estilo de relato por el que compartimos gusto, y particularmente sus respuestas positivas me han ayudado a sentirme mejor y, en definitiva, aumentar esa sensación agradable cuando escribo este tipo de cosas. Valoro cualquier muestra de aprecio o crítica constructiva, eso es obvio; pero es cierto que si viene de una persona que lee mucho y entiende acerca de formas de escribir y estructurar relatos (Marcos) y/o su contenido en este caso (Emily), aunque sea inconscientemente lo tengo más en cuenta y le doy más importancia.
De todas formas, no se trata de expresar sensaciones o acciones intensas, extremas o impactantes. De vez en cuando, está bien. Pero emplear ese recurso como tónica general hace que se pierda la magia. Prefiero abusar un poco de elementos aparentemente menos sorprendentes, y "normalizarlos". Indistintamente de ello, donde más centro mis esfuerzos y mi atención es en la estructura y en la forma del relato, aunque el contenido sea lo que me llene de verdad.
Me siento muy bien expresando estas cosas. Y escribiendo relatos, las posibilidades son casi ilimitadas. Es posible que esté descubriendo la escritura de relato erótico como un nuevo hobby que disfrutar. Lo que tengo claro, es que me encanta, y me hace sentir muy bien. Y ya no hay vuelta atrás.
Aun habiéndome explicado, sigue incluso a mí misma pareciéndome extraño relacionar el sentirme mejor respecto a mi vida sexual con el escribir este tipo de relatos. Es como que satisfago parte de esas necesidades o estímulos expresándome de otra manera. Como dije hace un par de entradas, llevo un tiempo percibiendo el sexo y todo lo relacionado con él de otra forma, una forma muy, pero que muy mental y mucho menos física. Con la imaginación y el pensamiento como unos componentes primordiales. Y la escritura es un medio casi perfecto para estimularlos. Quizá ahí esté la clave de todo.
Punto de inflexión en jugger
El jugger es un deporte que practico desde hace años, siendo el único ejercicio que hago actualmente (y no es poco, ojo). Llevo actualmente cuatro años en el mismo equipo, y casi todo el tiempo he estado empleando el mismo arma, Q-Tip (para los que no entendáis a lo que me refiero, haré una entrada pronto explicando lo que es el jugger, lo prometo).
Sin embargo, hace dos semanas, Marcos me regaló un mandoble, y empecé a probarlo. El mandoble fue el primer arma que utilicé cuando empecé a jugar hace tanto tiempo ya. Al principio se me dio muy bien, era un mandoble muy ligero y me movía con muchísima más agilidad y velocidad que antes. Era una maravilla.
Una semana después, la caña de bambú tan delgada y ligera se rompió, y tuve que sustituirla. Le puse otra, igualmente ligera, pero mucho más resistente (y pesada). Y empecé a ir muy a peor, especialmente contra los kettes. De ello hablé un poco en la entrada anterior, de cómo me frustraba en los entrenamientos de ver el bajón de nivel en softcombat que había dado respecto al Q-Tip. Pero pese a todo, me empeñé en seguir entrenando solamente con el mandoble hasta la primera jornada de liga, de ayer sábado 2 de noviembre. Ello se debió a que, por mi forma de jugar y aunque siguiera (y sigo) pensando que el Q-Tip es el arma con más potencial en jugger, yo podía tener mayor potencial y jugar mejor con el mandoble.
Pues bien, ayer llegó el día del torneo. Voy a hacer un breve resumen.
Antes de nada, decir que era el primer torneo que jugaba desde que empecé a usar sujetador deportivo (que fue justo después del torneo Internacional de septiembre en Madrid), y tenía muchas, muchas ganas de ello. Incluso, debido en gran medida al calor que hacía y a que nuestras nuevas camisetas tenían un tejido tan grueso, jugué dos de los cuatro partidos en top. Y me encantó, no solo por sentirme más ágil sin la camiseta, sino por la figura que creo que me hace el top, que me gusta bastante.
Estas fotos son de ayer mismo, con Sarah y con Marcos:
El primer partido nos tocó contra Myrtia. Fianna no solemos tener buenos inicios de temporada hasta donde me alcanza la memoria, y veníamos de la peor clasificación en un torneo que nunca habíamos tenido, el TIE de septiembre. Jugamos un gran partido, quedando 8-1 a nuestro favor. En general nos sentimos bastante renovados, no solo a nivel de plantilla (que había sufrido cambios durante los últimos meses) sino en general nosotros mismos. No tuvimos los fallos de coordinación que siempre teníamos, e hicimos un partido excelente a nivel de softcombat.
Yo, particularmente, me estrené como mandoble, y excepto contra el kette rival, lo hice muy bien. Creo que solamente caí limpia una vez contra los pompfer enemigos, casi todo el rato era o dobles o victoria mía, este último caso más frecuentemente de lo habitual. Estuve aplicando algunas de las cosas que había aprendido estas dos últimas semanas, especialmente de Runas (un miembro de mi equipo) acerca de mecánicas básicas del mandoble: cómo entrar atacando, qué ángulos proyectar y qué objetivos fijarme para impactar al rival, etcétera. Recuerdo el primer punto contra Mick, que sencillamente le conseguí derribar porque entré atacando antes que él, cuando normalmente siempre me detengo y o bien espero a que el rival me ataque y tome la iniciativa o bien ataco casi sin pensar, sin un objetivo claro. En este caso, pensé en su brazo, y le di en el brazo. Con el mandoble puedo correr más rápido, tengo más alcance, y puedo maniobrar y cambiar la posición del arma en menos tiempo que con el Q-Tip.
En general fue un buen partido, y todos nos quedamos con una buena sensación. Yo estaba bastante nerviosa, era mi debut con un arma nueva, y de momento estaba saliendo bastante bien.
Un rato después nos tocó Fauna, un equipo relativamente nuevo, pero que en esta ocasión llevaba en su plantilla jugadores muy veteranos y con muy buena forma física, entre ellos miembros de Smuggers y de los antiguos FDK valencianos. El partido estuvo muchísimo más igualados, aunque teniendo ellos casi siempre una ventaja mínima en el marcador. Terminaron ganándonos 3-5. No jugamos del todo mal, aunque volvimos a fallar en la coordinación entre nosotros. Y su nivel de softcombat era muy superior al de nuestros rivales anteriores, Myrtia, y a grandes rasgos diría que lo tuvieron mejor que nosotros en ese partido.
Yo me frustré un poco. No demasiado, pero sí un poco. Había dado un bajón considerable respecto al otro partido, aunque pensé que no era tanto por haberlo hecho mal, sino por haberlo hecho bastante bien en el anterior. También me agobié bastante por el calor, me sentía muy cansada y me costaba respirar, y fue entonces cuando me quité la camiseta y me quedé en top el resto de la jornada.
Un par de horas después, ya tras el descanso para comer, nos tocaron de rivales Valkyr, de Alicante. Era el equipo de una pareja de amigos míos, Sarah e Iván. Tenía muchas ganas de jugar contra ellos, incluso le pedí a un chico que nos grabara el partido con el móvil. Perdimos el partido por la mínima, 5-4. Jugamos, desde mi punto de vista, peor que el anterior, especialmente por la falta de coordinación, como suele ocurrirnos. El softcombat lo teníamos más igualado, incluso diría que en este caso íbamos nosotros mejor que ellos. Pero hubo puntos que aun habiendo arrasado prácticamente al equipo rival, por un error de cálculo o de comunicación, alguno se nos escapaba, nos rompía la línea o eliminaba a nuestro corredor y ya se nos rompía la jugada, nos volvíamos locos, y pasábamos a ser cinco jugadores contra un equipo (cinco fuerzas pequeñas contra una única fuerza grande y cohesionada).
Y en mi caso, me vi muy mal. Muchísimo. Tendría que haber dejado de jugar antes, pero solamente pensaba en intentar cambiar de posición, hacer un cruce, o coordinarme para hacer una jugada; algo que sirviera para contrarrestar el mal partido que estaba haciendo y corregir errores. El primer punto lo jugué genial, es cierto. Y hubo un par más que jugué bien, llegando en uno de ellos a hacerme a mi banda yo sola, kette incluido. Pero el resto del partido me vi bastante mal, especialmente en softcombat. Y hubo dos o tres veces que no conseguí pillar al corredor rival y salvar el punto por unos pocos metros.
Me saturé mucho mentalmente, aunque habíamos perdido por la mínima. Cuando escuché el "Yeray, descansa" de Runas, una parte de mí culminó su frustración hasta sentir una sensación de derrota, pero otra se sentía bastante aliviada. Iba a poder ser sustituida por alguien que potencialmente iba a compensar mis errores y hacerlo mejor en ese partido. Y en efecto, así fue. Llegamos a ir perdiendo de dos o tres puntos, y estuvimos muy cerca de lograr el empate. Debí haber salido del campo antes, pero me dejé llevar por mi ansia de hacerlo bien y corregirme, sin darme cuenta de que esa es la actitud que tengo que tener en un entrenamiento, no en un torneo. Hacía muchos meses que no me pasaba eso. Suelo tener bastante facilidad para dejar de jugar en un momento determinado por cansancio o por ver que no lo estoy haciendo nada bien; es una "norma" que tenemos en el equipo. Y ayer me volvió a pasar, fruto de la frustración.
Tras el partido, me senté un rato a revisar el móvil y a tratar de desconectar de la mierda de partido que sentía que había jugado. Enseguida, anunciaron la última ronda. Nos iba a tocar jugar con Black Dragons, de Valencia. Sin descanso del anterior partido, jugábamos de inmediato.
Todavía con los ánimos bajos, aunque tratando de dar una apariencia de relativa positividad para animarme a mí misma y no preocupar a nadie, me preparé en línea y escuché el "3, 2, 1... ¡Jugger!" del árbitro principal, que daba comienzo al primer punto del partido. Salí como una flecha hacia el centro del campo con intención de hacerme con el jugg y pasárselo a nuestro corredor, o al menos tratar de que los rivales no lo cogieran. No recuerdo el resultado del primer choque, ni qué equipo cogió primero el jugg. Pero recuerdo que ese primer punto fue muy largo, y tengo algunas lagunas, pero hay una parte de la que me acuerdo muy bien.
En un momento determinado, me vi corriendo de vuelta a nuestra base. Defendiendo estaba nuestro corredor, que ese momento no recuerdo si era Dani o Bernabé. Entre él y yo, iban corriendo a nuestra base el corredor rival con el jugg en la mano, acompañado por un pompfer de su mismo equipo. Bastaba con que Haliceo, el luchador de Black Dragons, eliminara a nuestro corredor y se pusiera entre la base y yo para que pudieran marcar el punto.
Antes de llegar yo, los dos corredores se enzarzaron en una lucha cuerpo a cuerpo de pie durante un instante; nuestro qwicker trataba de ganar tiempo para que yo llegase. Estaban a unos metros de la base. Haliceo llegó, y consiguió darle a nuestro corredor antes de que llegase yo. Pero antes de que el corredor pudiese llegar a la base, tuvo que frenar y dejar paso a Haliceo, porque había conseguido ponerme delante de la base, impidiéndole el paso.
Por un instante, recordé de nuevo una de las lecciones de Runas con el mandoble. Haliceo llevaba Q-Tip, y con casi toda seguridad iba a buscar pincharme. Él tenía la ventaja de que le bastaba hacer "dobles" y eliminarnos mutuamente para que su corredor pudiera marcar punto. Centré el objetivo de mi ataque en sus brazos. Recordando lo que me había dicho Runas, traté de entrarle frontalmente antes de que él iniciase su ataque. Era un juego de velocidad y casi siempre ganaba el que atacaba primero. Y me salió bien. Conseguí eliminar a Haliceo, y casi sin pensar, en cuanto me di cuenta de que había conseguido hacerle limpio, me lancé hacia el corredor rival. Tenía 5 piedras (7 segundos y medio) para hacer todo lo que tenía que hacer antes que Haliceo se levantase. Por suerte no necesité tanto tiempo, porque me lancé tan rápido y con el mandoble tenía tanto alcance que el corredor apenas pudo iniciar la carrera y alejarse un par de metros antes de que yo le impactase. Cuando soltó el jugg, lo arrastré hacia Haliceo y me quedé pineándole (bloqueándole para que no se pudiera levantar). Un par de piedras después, estaba llegando otra jugadora rival, nuevamente una Q-Tip. Me coloqué en posición defensiva, dándome la vuelta y dejando a Haliceo entre ella y yo. Pensé un instante, y en cuanto estuvo lo suficientemente cerca de mí y vi que se disponía a lanzar su ataque, antes de que terminara de posicionarse estiré los brazos y di un leve paso hacia adelante, atacándola sin darle la posibilidad de atacarme ella a mí. Y me salió bien.
Me estaba dando cuenta de lo que estaba haciendo. Yo soy una jugadora casi natamente ofensiva, poco estable, y con un estilo de juego mejor aplicable a romper la línea del rival antes que a mantener la posición propia. Pero en menos de cinco segundos acababa de eliminar a un luchador y al corredor rivales habiendo hecho un sprint y llegado justo a tiempo antes de que Haliceo me impidiera el paso a la base, salvando momentáneamente el punto, y eliminado a una pompfer que venía a liberar a su compañero (y si perdía yo seguramente nos habrían marcado igual, porque faltaban aún unos segundos antes de que otro miembro de nuestro equipo pudiese venir a ayudarme). Con la adrenalina y una sensación de satisfacción que empezaba a sentir, se me fue el nubarrón mental del partido anterior, y toda la frustración que tenía. Estaba al 100% metida en este partido.
Me quedé pineando a Haliceo, que se iba a levantar antes. Nuestro corredor se levantó un par de piedras (3 segundos, una piedra equivale a 1.5 segundos) antes que el suyo, cogió el jugg y echó a correr hacia la base contraria para retomar la ofensiva. Cuando la luchadora a la que había eliminado terminó su cuenta, yo estab lista y en posición para tratar de eliminarla de nuevo antes de que echase a correr. No recuerdo si simplemente trató de levantarse y echar a correr hacia su base, o si trató de impactarme a mí en el proceso, pero conseguí ser rápida y mi mandoble impactó su pierna en cuanto empezó a levantarse, evitando darle oportunidad de lanzarme un ataque. Al menos durante otras cinco piedras más, iba a quedarme en nuestra base pineando a dos personas, y eso daba a mi equipo una ventaja ofensiva enorme.
No mucho después, resolviendo combates en la base enemiga, conseguimos meter el punto. Yo estaba algo exhausta y decidí descansar un par de puntos. Había sido largo, y el cansancio me impediría explotar la velocidad que tengo que tan útil es en este deporte.
Recuerdo a mi equipo felicitándome por lo que había hecho al salvar el punto. Incluso el propio Haliceo me había dado la enhorabuena. Nunca había hecho esa jugada con éxito en un torneo que yo recuerde. Alguna vez me había salido bien en un entrenamiento, aunque claro, yo usaba Q-Tip. Me sentí muy, muy bien conmigo misma. Fue un subidón de energía y alegría que mantendría el resto del partido, lo que quedaba de jornada, e incluso el resto del día.
Me he centrado tanto y he sido muy descriptiva en ese instante, porque para mí fue el punto de inflexión, y ruptura total con el bajón anterior. Eso hizo que jugase mucho más entusiasmada, con la cabeza fría y pensando muy bien las cosas que hacía, y jugué fenomenal el resto del partido, además de muy cómoda y sin agobiarme. Disfruté muchísimo.
Hubo otros momentos donde conseguí hacer muy buenas jugadas, como un par de puntos donde logré hacerme en cosa de una piedra a mi banda entera, derrotando al rival que tenía enfrente, y con apenas un paso adelante y un giro de mandoble impactar al kette rival, mientras le tiraba a nuestro antikette, y en un abrir y cerrar de ojos ya estar a la altura de la otra banda para ayudar a rematar. O en un punto a partido roto, estando casi todos eliminados en la base contraria contando nuestros intervalos, tener delante al kette rival zoneando con la bola esperando a que alguien se levantara para eliminarle, pensar rápidamente lo que iba a hacer (recordando las lecciones de Runas de nuevo, en este caso era una jugada que no me terminaba de salir bien normalmente); cogí mi mandoble con las dos manos con mucha fuerza, y desde el mismo suelo, sin levantarme primero, di un salto hacia arriba y ligeramente hacia adelante, con el único objetivo de eliminar al kette aunque en el proceso me vendiese entera a que algún rival me diera en la espalda. Tenía que impactarle antes de que su bola iniciara su trayectoria hacia mí. Y lo conseguí, justo antes de notar un impacto en la espalda de un bastón de Black Dragons que se había levantado justo a la vez que yo. Justo a tiempo.
Y, a grandes rasgos, me sentí muy ágil y especialmente veloz en ese partido. Fue como una "redención" (en palabras textuales de un chico de mi equipo, creo que fue Bernabé) por el partido de Valkyr. Era mi jornada de debut con el mandoble, y había pasado la prueba. me felicitaron muchos de los miembros del equipo rival, incluidos Haliceo y Medela, el kette, que es un amor de persona. Él concretamente me dijo, que además de haber jugado bien yo ese partido, me vio jugar mejor incluso el partido de Valkyr, contrastando enormemente con la visión que tenía yo. Contrasté un poco esa visión con gente de mi equipo, y me di cuenta de que ellos, aunque en general coincidían que este partido yo había jugado estupendamente y mejor que en el de Valkyr, no tenían ni de lejos la visión negativa que tenía yo. Ese hecho me hizo replantearme a mí misma algunas cosas, y quitarme cierto sentimiento de culpabilidad de encima. Habíamos jugado todos muy bien, Dani se hizo algunos puntos de corredor que fueron geniales, y a nuestros pompfers daba miedo verlos algunos puntos.
Recibí felicitaciones de mi equipo, de los rivales, y de terceros que estaban viendo el partido. Vergüenza aparte, me ayudó mucho a quitarme parte de la negatividad sobre mí misma, en cuanto al jugger. Runas me había dicho días antes, además de hacerme ciertos halagos en cuanto a mis capacidades físicas de velocidad y agilidad, como que muchas veces los kettes conmigo sólo tenían una oportunidad de tiro, porque si fallaban antes de resetear ya me tenían encima suya golpeándoles; que si seguía entrenando y mejorando bien de mandoble, en cosa de dos o tres meses podría llegar a equiparar mi nivel de softcombat al de él y al de Marcos. Para los que no conzcáis al equipo, Runas y Marcos son quienes tienen mayor nivel de softcombat del equipo. Ambos son escudos, y runas También usa kette. Decirme algo así era, como poco, pretender que me sonrojase. Me sentí sumamente halagada; no sé si es un objetivo que puede ser real de verdad al menos a corto o medio plazo, pero sólo el pensar esa posibilidad hace que empiece a dudar de ese "techo de cristal" con el que suelo verme en jugger. Y puedo extrapolarlo a otros aspectos de mi vida, a veces es verdad que solamente necesito un pequeño empujón externo. Son sobre todo complejos de inferioridad y similares, aunque trato de lidiar con ello. Marcos también me hizo algunos comentarios muy positivos sobre mi forma de jugar, como la determinación con la que me enfrento a los kettes rivales, reforzando la postura de runas de la "única oportunidad". Y no fueron los únicos. La verdad es que tanta positividad acerca de mí de repente es algo a lo que no estoy nada acostumbrada, y me sienta realmente bien. Soy muy precavida a la hora de evaluar esas cosas, y valorar que puedan algunas ser exageradas o no ajustadas a la realidad, de forma que me sirven para confiar en mí misma y subirme el ánimo, nunca para inducirme a una sensación de egocentrismo.
Runas lleva unos días felicitándome y además de haciendo críticas constructivas sobre mi juego, que es lo habitual, haciendo apuntes bastante positivos. Y eso me ayuda a confiar en mí misma, que es la mejor arma que puedo tener para seguir mejorando. Son pequeños gestos que pueden hacer un mundo en las circunstancias adecuadas.
Y bueno, llevo varias horas escribiendo esta entrada, que se ha quedado mucho más larga de lo que esperaba. Había mucho que contar, y creo que esto contrarresta considerablemente la negatividad que venía expresando últimamente. Como he dicho, los altibajos tienen también momentos positivos. Espero que las siguientes sean parecidas, aunque no depende del todo de mí.
Un saludo, y muchas gracias por todo, a todos. Sin vosotros todo esto sería muy, muy diferente.




Comentarios
Publicar un comentario