Cómo he llegado hasta aquí (parte 4/4)

Aún quedan 116 minutos de 2018, y creo que al menos parte de ellos los voy a pasar escribiendo esta entrada. Pensaba escribirla mañana, pero ahora mismo no me apetece hacer otra cosa, y quiero cerrar este último capítulo.



Como dije al final de la tercera parte, ya tenía clara mi identidad sexual. Sin embargo, había tenido un repunte de dudas sobre mi identidad de género, que no tenía desde los quince años. Sin embargo, aparte de afectarme menos porque la causa no era comparable a la anterior, tenía problemas gordos en la cabeza (estábamos cambiándonos de piso mi compañero Alex y yo juntos, acababa de decirle a mi madre que abandonaba ingeniería y pronto iba a decírselo a mi padre y eso me agobiaba mucho, y poco después vi que me esperaba un verano bastante complicado, al menos la primera mitad.

Yendo rápido y resumiendo, mis preocupaciones y estrés ocuparon mi mente hasta finales de julio. Añado que es la última vez que vi a mi padre tras más de un mes conviviendo con él, y espero no volver a verle en mucho tiempo. A quienes no os haya hablado de mi relación con mi padre, en resumen: es mala. Bastante mala. Pero ya hablaré de ello más adelante.



Sigo. pasé un junio y sobre todo julio algo complicados. Como anécdota cabe mencionar el día que fui a casa de una amiga de Barcelona y me alisó el pelo. Además yo iba totalmente afeitada, y la sensación que me daba al ver la foto era de parecer una mujer. Y eso me subió la moral por las nubes:






El 1 de agosto me mudé a mi nuevo piso de estudiantes en Cartagena, a apenas dos portales del que tuve dos años antes. Días antes me había traído las cosas de Alcoy a Murcia. El resto del verano sí que fue mucho más llevadero. Incluso estuve una semana entera con María y Víctor, los chicos que conocí por internet, en una playa de Valencia. Ya en septiembre empecé DAW, Desarrollo de Aplicaciones Web, que era lo que quería hacer tras abandonar la ingeniería, y he de decir que estoy muy satisfecha con ello. A principios de octubre, en un torneo de jugger, cambié camiseta con Olalla, una amiga del jugegr de Barcelona, y a diferencia de la mía, su camiseta era de chica. Sencillamente me encantó.

Nada cambió desde que tuve clara mi identidad sexual alrededor de mayo hasta principios de noviembre. Hacia principios/mediados de noviembre, no recuerdo exactamente el día, quedé para cenar y tomar algo con May, una chica que había empezado hacía unos meses en jugger en Cartagena. Estuvimos hablando sobre muchas cosas, y llegado un momento ya después de cenar le conté por encima cómo había descubierto mi identidad como bisexual. Pero, y aquí viene lo más importante que he dicho en todas las entradas que llevo hasta ahora, le dije más adelante en la conversación, no recuerdo a santo de qué: "A veces me siento como una chica".

Y no era mentira. Inconscientemente, llevaba bastante tiempo asociándome a mí misma como "una chica más del grupo" en vez de con los chicos, y es cuando pensaba realmente en ello, cuando activaba la mente, cuando decía mentalmente "no, yo soy un chico más, no una chica". Y fue eso lo que le dije.




Esas palabras, el haber dicho en voz alta por primera vez en mi vida algo que inconscientemente pensaba mucho pero en lo que nunca me había parado a pensar, cambió irreversiblemente algo en mi cabeza. Durante los siguientes días, estuve pensando en ello. En lo que le había dicho a May. En que realmente hacía eso de forma inconsciente, pero es como si no me hubiera dado cuenta hasta decirlo en voz alta. Como si lo hiciera de forma instintiva, sin pensar (realmente lo hacía sin pensar) y me hubiera conscientemente dado cuenta ahora, tanto tiempo después. Os podéis imaginar la tormenta de información que fue llegando a mi cabeza de repente. Recuerdos, toda clase de recuerdos. Recordé todas aquellas sensaciones de felicidad cuando me hablaban en femenino, aunque fuese en broma. Todas aquellas veces que me habían hecho comentarios de similutud con cualquier rasgo femenino y mi felicidad interior. Y me di cuenta de que había un rompecabezas de dimensiones descomunales que tenía que empezar a resolver y muchas piezas que debía encajar. Y eso hice.

Recuerdo la última vez que hasta ese momento había recibido algún comentario de ese estilo, fue cuando le conté no hace mucho a Tamy, una vez empezamos a retomar el contacto, acerca de mi bisexualidad. Para mi sorpresa, no se sorprendió. Pero enseguida me explicó por qué, y es que yo hacía/tenía cosas que podían dar a entender o que eran típicas de una persona que como mínimo podía ser bisexual. Incluso dentro del sexo. También características femeninas. Mi felicidad fue mucha en ese momento, pero no terminaba de asociarlo a un lado femenino en mi interior. Hasta que hablé aquella noche con May y me di cuenta de todo.

Fui encajando piezas, y me di cuenta de cosas. Cosas que tenían muchísima lógica y sentido. Y fue ahí cuando se me planteó, no la idea de "quisiera ser una chica", sino otra diferente: "¿Y si fuera una chica realmente?" "¿Y si me he dado cuenta ahora?" "¿Y si esa es la solución a todo esto?" "¿Y si así me encaja todo mejor, y estoy más agusto conmigo misma y con mi vida?" Estuve pensando eso bastantes días, y empecé a dudar de mi identidad de género. Pronto me sentí mezcla de chico y mezcla de chica. Y la parte de chico era porque llevaba una inercia de 22 años a mis espaldas. El primer cambio a nivel externo que hice fue afeitarme el bigote, que tanto me gustaba llevar.


Estuve cerca de un mes en esa situación. Y llegó un punto en que cada día me sentía más chica. En clase, en casa, quedando con amigos... No importaba. Y se lo dije a algunas personas muy cercanas y de más confianza. les conté esa situación en la que estaba, y probé a tratarme a mí misma en femenino con esas personas y que ellas, si querían, también lo hicieran.



Desde que empecé a hacer eso, mi autoestima subió mucho. Tanto que empecé a hacerme algunas fotos a mí misma, cosa que no había hecho nunca porque no solía gustarme cómo salgo en las fotos:








Poco a poco, fui contándoselo a más personas de mi núcleo cercano, y no tan cercano en un momento posterior. Cuanto más claras tenía las ideas, a más gente se lo contaba y menos me escondía. Me sentía bien "viviendo" como una chica (entrecomillo porque era únicamente en tratarme en femenino con las personas que lo sabían, pero para mí era y es ya bastante dadas las circunstancias). Con el tiempo, dejé de sentirme chico. Sencillamente me sentía chica. Del todo. Sin peros ni nada. Y estaba decidida a iniciar la transición.

No sabía (y ahora sé más pero me falta bastante por aprender todavía) demasiado acerca del mundo trans. Cómo funcionan las hormonas, qué protocolos hay que seguir para tomarlas o cambiarte el nombre, el tema de la cirugía, etc. Dedicaré una entrada, la siguiente a esta, a explayarme sobre ideas que tengo para el futuro, aunque en muchos casos no se decide nada al principio, y en caso de decidirse es posible que la decisión cambie con el tiempo.

Ahora que estoy decidida a hacer el cambio, está en mi mano hacerlo. Anteayer quedé con Alberto, un chico muy simpático del colectivo LGTB de Cartagena, que me ayudó a orientarme bastante aclarándome dudas sobre las hormonas y los protocolos, y el cómo ir afrontando los cambios "visibles" y el cómo contarle esto a personas como mi familia. La bisexualidad es algo que medianamente se puede ocultar, de hecho mi familia no sabe que soy bi. Pero la transexualidad no funciona de la misma manera. La semana pasada, aporovechando que salió el tema, les tanteé a mi madre y a mi hermano el terreno un poco sin que sospechasen nada. Y bueno, la cosa pinta algoi fea. La transexualidad es algo casi de otro mundo en mi familia, quiero decir, no se habla de ella, es como si no existiera. Ningún familiar directo mío tiene contacto con personas transgénero o transexuales. Y mi hermano tiene cierta transfobia. Una cosa es el "los homosexuales son normales, pero no tan normales como lo demás". Y otra cosa son frases sobre la transexualidad que prefiero no poner aquí. Pero muy pronto tendré que afrontarlo con ellos, y lo que me ha sugerido Alberto es que lo haga uno a uno. No lo había pensado, y creo que será la mejor opción.



Sin embargo, esto tiene su lado malo que ya estoy empezando a padecer. A veces me agobio bastante por el camino tan duro que me espera de aquí en adelante. Unas veces lo paso sola (físicamente, virtualmente casi siempre puedo contar con grandes personas con las que hablar, desahogarme y tranquilizarme un poco), y otras en compañía de personas que ya lo saben. Hace tres semanas fue la Master's Cup, un importante torneo de jugger, un deporte que practico (y del que hablaré pronto). Y jugué sumamente mal porque estaba baja de ánimos, nerviosa, estresada y agobiada por todo esto. No podía concentrarme, y no lo terminé de pasar bien. Cuando más me tranquilicé fue los escasos momentos que pude hablar con Sarah, una amiga trans que también juega al jugger, con quien poco a poco voy compartiendo experiencias en esto y viceversa. Es ahora cuando más contacto estamos teniendo, y es una persona maravillosa.

Por otro lado, tampoco fue facil comportarme como un chico delante de mi familia materna en nochebuena durante dos días. Nada fácil.



Otra cosa es el tema estético. La estética no es algo que me haya importado mucho nunca en mi vida, pero es algo que está cambiando desde hace algún tiempo, especialmente ahora, y espero que no cambie mucho pero no sé hasta dónde puede llegar. De momento seguiré vistiendo de chico, incluso cuando me hormone lo haré a menudo, pero quiero empezar a probar prendas femeninas. El otro día fui a probarme una falda a una tienda, y me di cuenta de lo mucho que voy a tener que aprender sobre vestuario femenino en general. pero aun así me gustó. Y ojo, concretamente faldas, hay faldas que son más bien masculinas que quedan geniales. Sigo llevando mi perilla, pero solamente es porque sin ella me veo bastante afeminada (que me gusta), pero también muy infantil (demasiado joven quiero decir) y eso no. Pero decidí que cuando empezase la transición me la quitaría. Soy una persona muy simbólica, y eso es entre otras cosas un símbolo. Tan pronto como suba esta entrada, en la última hora del año 2018, me la voy a afeitar del todo. Mi propósito para año nuevo es el más importante que he tenido nunca y el que más ganas tengo de cumplir. Ser una persona nueva. Ser yo misma por fin. Y no dejaré que nada ni nadie me condicione.


Llevo unos días más relajada. Segura de mí misma, convencida de que lo que hago es por mí y por mi felicidad y que nadie va a luchar por mí como yo lo haría. No tengo por qué (y de hecho no lo voy a hacer) cambiar nada que no quiera cambiar de mi vida por cuestión de género. No es más que una construcción social al fin y al cabo, incluso un espectro al igual que la sexualidad. No está polarizado.

Y tengo claro que para todo obstáculo que tenga delante, tengo grandes personas a mi lado que me apoyan. Nunca estaré sola. No sé si me operaré ni de qué, el qué haré con mi cuerpo es algo que decidiré en su momento y algo que no me preocupa todavía. Pero sé que en las decisiones que tome os tendré apoyándome. Muchas gracias por el apoyo que me estáis dando, de verdad. Sin vosotros esto no sería lo mismo, sería mucho más difícil, muchísimo. Es una camino complicado, pero recorrerlo sola sería casi una misión imposible. Muchas gracias May, Dani, Clara, Sarah, Iván, María, Bruno, Marcos, Mari, Juanlu, Javi, Carmen, Tamy, Alex, Corpus, Mariló, María José, Nuria... y a todos los que ya sabéis estos, que dentro de muy poco sabrán todos. Estoy decidida a ser yo, a ser feliz, cueste lo que cueste.

Os quiero muchísimo.






P.D. Os dejo esta canción, es de un grupo de Death Metal que me gusta mucho, Archenemy. Se llama "El mundo es tuyo", y es pegadiza. Y la vocalista canta genial ^^



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