Ser yo misma (parte 1/4)

Hola a todos. Esta es la primera de una serie de entradas, no creo que sean más de tres o cuatro, donde iré contando cómo me voy sintiendo y con qué situaciones me voy encontrando ahora que estoy empezando a visibilizarme "a gran escala". Ayer día 6 le hablé de mi transición a todo mi equipo de jugger, aunque algo menos de la mitad ya lo sabían, y a mi hermano. A continuación lo relataré todo.



Primero, un par de horas antes del entrenamiento de jugger, hablé vía whatsapp con mi hermano, ya que es imposible hacerlo en persona porque él vive en Barcelona. Tras hacerlo, se quedó en silencio un rato, sin siquiera responderme. Cuando me dio por preguntarle si estaba ahí, ya me respondió con soltura.

Me dijo que había estado llorando. Llorando. Me esperaba que no fuese algo que aceptase con alegría ni con los brazos abiertos, pero eso era ya otra cosa. Mi hermano llora casi tan poco como yo. Dijo que conforme iba leyendo por encima, pensaba que le diría que era homosexual, literalmente. Pero que lo que le dije no se lo esperaba. Una de las cosas que le dije era que ahora tenía todo hermanas y no tenía hermanos (yo era su único hermano varón por así decirlo), y que eso fue lo que más le había dolido. Puedo entenderlo, dándole al género una importancia que no tiene, y siendo retorcida. En ese contexto, puedo entenderlo. Y teniendo en cuenta lo poco que sabe del tema (y mi familia en general) y su mentalidad respecto al asunto de la transexualidad, puedo llegar a entenderlo, aunque estemos en polos casi opuestos.




Fuimos hablando un poco y se le pasó. Ya le expliqué que yo soy Yeray (para él he sido siempre Carlos) y tratada en femenino, cosa que de momento le llevará su tiempo asimilar y acostumbrarse. Le he hecho ver que se tiene que relajar, que entiendo que a la familia le vaya a costar (todo esto se lo repetiré a mi madre el fin de semana que viene), entre otras cosas para lo del nombre y el tratarme en femenino. Mi hermano es de las personas que cuando te dice algo, casi siempre empieza a hablar llamándote por tu nombre aun en mitad de una conversación, como enfatizando. Hay personas que no lo hacen, hay personas que "abusan" del "tú", "eh", "oye", "tí@", "acho", etc. y algunas personas como es su caso, siempre usan el nombre de la otra persona, al menos en mi caso.

Y bueno, cuando me envió el primer audio ya se le notaba mejor, y me tranquilicé. Pero la cosa empezó a irse de madre cuando, aun habiéndole dicho por activa y por pasiva que respondería a todas sus preguntas y dudas sobre el tema, a él no le pareció otra cosa que ponerse a debatir acerca del origen de la transexualidad, equiparándola a "gustos" y que eran meras tendencias sociales. Y voy a omitir más perlas de la conversación por respeto a mi hermano y porque quizá algún día lea este blog, pero tela. La cosa es que vi que no nos íbamos a poner de acuerdo en esos temas, quizá nunca, pero al menos en ese momento seguro. Y le dije que lo que quisiera preguntarme sobre mí que adelante, pero que pasaba de debatir sobre eso con él en ese momento.

Cinco veces o así tuve que repetírselo para que dejase el tema de las narices. pero al final paró, y yo me tenía que ir a entrenar. Una de las últimas cosas que me preguntó era una duda sobre términos. Si al ser yo ahora una chica, era chica trans o chico trans. Le dije que chica trans, que el género que se menciona es el "final", el de después de la transición. Pero le repetí algo que le dije antes, que yo era chica. Sin trans, apellidos o letra pequeña. Una chica como otra cualquiera y tan normal en eso como las demás. Eso es muy importante entenderlo; si alguien considera que unas chicas y otras las distingue algo como sus genitales, tiene un problema; aunque sea una opinión de momento, y aunque me cueste, por mi parte respetable.

También me preguntó que cuándo pensaba decírselo a mi padre (me reí por dentro). Le dije, sencillamente, que no había pensado en ello. Y en buena parte es verdad. Una persona que me dice que parezco maricón por el pelo que llevo (y no en el tono amigable como pueden incluso decírselo a un bi u homosexual entre ellos o no, sino con un tono despectivo de afeminado, aunque para mí eso sea de todo menos algo malo, mi padre al parecer no piensa igual) o que "el 80% de la gente te va a ver una cosa rara y va a rehuír de ti", por mi pelo, ni mi orientación sexual ni nada, meramente mi pelo, no merece ni un segundo de pensamientos míos sobre cómo y cuándo decirle esto. Aunque sea mi padre. Con más razón siéndolo, semejante desprecio se justifica menos aún si cabe y más por algo así. Pero bueno, ya paro, que no es plan de ponerme ahora a sacar trapos sucios. La cosa es que no he pensado siquiera en decírselo, con lo que es probable que se entere por terceros más adelante. Y con él sí que no tengo pensado tratar nada sobre este tema. No tengo que darle explicaciones a nadie, y menos a él, pero con él voy más allá, hasta el punto de ni resolverle dudas que tenga, preguntas ni nada. Que se busque la vida, que es su forma de actuar. No tengo relación a durísimas penas con él y no me importa eso, ni cómo lo vea, aunque anticipo que de todo menos como algo bueno.



Y bueno, tras todo ello me fui a entrenar, y conforme iban llegando miembros de mi equipo, se lo iba diciendo uno a uno. Hasta el punto de que por primera vez llegué a gritar "¡estoy pineada!", en vez de "¡estoy pineado!". Y me sentí muy, pero que muy bien (no por estar pineada, joder xD sino por gritarlo en femenino). Era la primera vez que entrenaba desde que tuve claro que quería hacer la transición, además de entrenar con una camiseta deportiva de chica. Era de Olalla, una amiga del jugger de Barcelona con quien intercambié camiseta en el III TIE, a principios de octubre. Su camiseta era de modelo de chica, en lo que no reparé hasta que fuimos a cambiarla, cuando me dijo que si me valdría su camiseta al ser modelo de chica, y le dije que sí, y en efecto me entraba, y además me encantaba llevarla. Pasé algo de frío, eso sí, pero enseguida entrenando entré en calor y eso se solucionó.

Tras el entreno fuimos a cenar al 100 montaditos, que era día de oferta, a propuesta mía (¡por fin una quedada que sugiero a la que se apunta mi equipo!), y fue genial, de hecho hay pendiente el que la repitamos antes de la Winter a finales de febrero. Allí se lo dije a otros dos chicos de Fianna que no habían ido a entrenar, y una vez lo sabían prácticamente todos, pasé el enlace de este blog por el chat que tenemos, para que quien quisiera pudiera echarle un ojo. Nacho particularmente, cuando le hablé del blog, me dijo que le interesaba leerlo, antes siquiera de decir que lo iba a pasar por el grupo. Ese interés me hizo sentir bastante bien, la verdad.

Y sólamente quedaba Alex, que pese a ser uno de los Fianna con los que más contacto tengo, no había encontrado hueco para decírselo en persona, quien también me dio su apoyo. Casi paralelamente hablé también con Isidoro, hermano mayor suyo y a quien conozco a raíz de jugar a Magic, un hobby que compartimos los tres. Su respuesta fue la misma que Alex, con la diferencia de que se leyó todo lo que llevo de blog de golpe antes de responderme (Isi, gracias, pero no era necesario 😅😅😅).



Muchas gracias a todos, de verdad. Vuestro apoyo con los brazos abiertos hace mucho por mí y es muy importante. Como podéis ver, además, aunque no siempre es lo que se haga en estos casos, he dejado a la familia para el final. Entre otras cosas fundamentales, porque sé que en ellos voy a encontrar los mayores obstáculos, aunque no espero nada de otro mundo tampoco. Este fin de semana como ya dije hablaré con mi madre, y a ver cómo se tercia la cosa. Pero pase lo que pase lo contaré por aquí. Hasta entonces no sé si encontraré un hueco para escribir otra entrada, lo intentaré aunque estaré liada con la vuelta a clases y los exámenes para subir nota en programación y bases de datos a los que me quiero presentar.



Esta vez os dejo death metal, bastante duro además, no apto para todos los públicos:

Murmaider II: The Water God, una de mis favoritas de Dethklok (los mismos de las canciones de Batmetal :3 )





 

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