Vergüenza
Hoy no vengo a hablar de nada en concreto. Me siento tristemente inspirada para escribir, y es lo que voy a hacer, conforme me salgan las palabras. Por eso esta entrada va a ser diferente.
He tenido -estoy teniendo- una mala semana, aunque lo que queda de ella se avecina mejor. Mañana por la mañana tengo entrenamiento en Murcia, que espero me ayude a estar mejor. Y casi todo el resto del fin de semana voy a estar estudiando en casa. la semana pasada empezó muy, muy mal, pero mejoró enormemente. Esta semana está siendo justo al revés. para colmo, no sé qué me ha dado, si gripe o alergia, pero estoy mala estos días. Y me siento débil físicamente, más de lo normal. Es la primera vez que enfermo desde que empecé el tratamiento.
Principalmente mi malestar mental es debido a algo sobre lo que hablé hace no mucho por aquí. No estoy agusto conmigo misma. La felicidad de unas simples fotos que me gustaron en su momento hace tiempo que se esfumó, tan rápido como vino. Ayer, jueves, fui a la peluquería a sanearme las puntas del cabello y a repasarme las cejas y darles forma. Tras hacerme las cejas, me miré al espejo y me encantó cómo se habían quedado. Apenas cinco minutos después, volví a mirarme, pero esa sensación no estaba allí. Ni lo ha vuelto a estar desde entonces. Fue algo momentáneo, ahora es que soy de alguna manera incapaz de notar la diferencia respecto a antes de repasarlas. Sé que es absurdo, sé que está en mi cabeza porque no tiene el más mínimo sentido que unas cejas estén iguales antes y después de pasar por allí, y más si incluso tengo de "testigo" esa primera vez que las vi y pensé "me encantan", pero por alguna razón mi cabeza simplemente dice "no", y soy incapaz de usar la lógica.
Se trata de un ejemplo. También ha colaborado en mi malestar el estrés que he llevado esta semana con el tema del curso, me han mandado muchas cosas en poco tiempo y se me echa el tiempo encima. De momento mis esfuerzos dan sus resultados, tengo una nota a menos de tres décimas del 10 en el primer trabajo que he tenido que entregar, pero el esfuerzo mental pasa cierta factura en cuanto al estrés. Y es que no puedo tener en la cabeza el curso y mis mierdas al mismo tiempo, simplemente no puedo. Intento mantener la cabeza ocupada con el curso lo que puedo, o entrenando (que por cierto, aunque la semana pasada por fin entrené tres veces en una semana y es mi objetivo a mantener de forma indefinida, esta semana por falta de tiempo solamente voy a poder entrenar mañana en Murcia), aunque no es un método infalible y evidentemente hay momentos donde se me vienen cosas a la cabeza. Frecuentemente desagradables.
Sobre todo por las noches.
No estoy segura de si he hablado de esto en el blog alguna vez, creo que sí, pero me pongo muy filosóficodelirante por las noches cuando estoy sola (todos los días) tumbada en la cama intentando dormirme. Lo sé, no es algo raro, le pasa a mucha gente y es algo bastante habitual. Pero desde hace algún tiempo, me preocupan algunas cosas que se me pasan por la cabeza. Es con diferencia cuando más vueltas le doy a todo, a mi vida, a la situación en la que estoy, a lo que puede depararme el futuro a corto e incluso medio plazo, y especialmente a todo lo relacionado con la transición.
Ayer particularmente fue una noche muy, muy mala. Le di muchas más vueltas a la cabeza de lo normal y tuve pensamientos más intensos. Aunque al final me conseguí dormir. Hoy, sin embargo, apenas he desayunado un café (para no dormirme en clase, si no ni eso) y no he comido. Yo, que soy la del horario nórdico para comer (me gusta comer y cenar tempranito, para quien no lo sepa). Y de cenar me he tomado algo bien ligero, y por meterme algo al cuerpo y paliar el poco hambre que tenía. Y porque si no, mañana no entreno ni aunque me maten.
Tenía hambre, pero no apetito. Y aunque suelo priorizar el hambre, simplemente no quise comer. También es que estuve hasta las 4 de la tarde sin parar con un trabajo, pero conscientemente sé que no habría habido diferencia de no haberlo tenido que hacer. Y después de terminarlo, tampoco me tomé nada. Es algo que anoche pensé que al día siguiente (hoy) quizás ocurriría. Y no es la primera vez que lo pienso, pero sí es la primera vez que ocurre.
No ya porque esté un poco enferma, que también, pero en general estoy desganada. Tengo que estar con el curso sí o sí, con eso intento esforzarme para hacer las cosas bien (y rápido), porque es algo que tengo que hacer indistintamente de todo lo demás, sin excusas.
No puedo escapar de miedos, pensamientos negativos, complejos, etcétera. Estoy recayendo otra vez en lo de que no soporto verme en fotos o al espejo. Hoy me habré hecho cerca de veinte fotos, y las únicas que no me disgustan son en las que sólo se me ve del cuello para abajo. No es algo propio de mí, pero la mía tampoco es una situación habitual.
Hay un par de cositas de las que quiero hablar, aparte de todo lo anterior. La primera es que, aunque me ha costado, por fin he encontrado y comprado un sujetador (no deportivo, de vestir) que más o menos me encaja bien. Es una 100, probé la 90 pero mi espalda es demasiado ancha y no hay forma de que cierre. Tengo que acostumbrarme a él, los tirantes a veces son algo molestos, pero me encanta llevarlo. Simplemente me encanta. Es principalmente una cuestión estética, aunque no me guste lo admito con todas las de la ley, pero es que no hay color a no llevarlo. Ayer fue la primera vez que lo llevé fuera de casa, cuando fui a la peluquería, y hoy lo he llevado puesto desde que me he levantado por la mañana. Y mi idea es que sea así a partir de ahora.
La otra cosa, es que he notado esta última semana o semana y media un cambio drástico en mi líbido por primera vez desde el bajón a niveles nulos cuando empecé el tratamiento. No estoy como antes, pero ni de lejos. Pero tampoco puedo decir que "haya subido" (a ver, parcialmente es cierto) porque es... distinto.
No sé cómo explicarlo, no es una sensación de excitación rápida e intensa como antes, de hecho no es ni siquiera física. Lo que estoy experimentando es solamente mental. Ya había experimentado lo que es disfrutar del placer sexual con la mente, es otro tipo de estímulo y excitación. Y con la inyección de bloqueadores, se esfumó junto a la líbido. La líbido en sí, en lo relativo a la excitación física, bueno... ha aumentado un poco. Pero llevo unos días echando mucho, muchísimo de menos el otro tipo de estimulación. Es como si esa parte de mí se hubiera despertado de un sueño de más de dos meses (aunque la parte física siga a su bola, claro).
Es extraño de explicar, puede que más de un@ de quienes lean esto sepan de lo que hablo, posiblemente porque ell@s también lo experimenten; no es algo que me pase solamente a mí, hay muchas maneras de disfrutar del sexo y muchas personas lo hacen también de esa manera. Probablemente en un futuro espero que no muy lejano, según se den las circunstancias, le dedique una entrada a esto más en profundidad. Quienes me conocéis mejor, y sabéis las cosas que me gustan, sabéis bien de lo que hablo.
Pero en resumen, quería decir eso. Mi estimulación mental por llamarla de alguna manera está bastante activa, pero no va acompañada de la estimulación física. Es una situación cuanto menos extraña de narices, y en según qué momentos, incómoda para lidiar con ella aun estando yo sola. A ver cómo se van desarrollando los acontecimientos...
Y bueno, aquí me despido. La entrada ha sido algo improvisada, y no hay fotos porque me da cosa verlas. Nos vemos pronto, o eso espero.
Comentarios
Publicar un comentario