Romper barreras

Llevo un par de días un tanto mejor. He pasado unos días bastante malos.

El jueves tuve cita con la psicóloga, revisión periódica de seguimiento del tratamiento hormonal. Fue muy rápida, la verdad. Se limitó a preguntarme que cómo estaba, cómo me sentía, cambios que había notado e indagó un poco. Yo le conté cosas de las que hablé al final de la última entrada, y también le dije que pensaba que era algo normal en mi situación. También le dije cosas buenas, como lo de la fuerza de voluntad de lo que hablé en la entrada anterior también.

Empecé a sentirme un poco mejor, o al menos, no tan mal conmigo misma. Ha sido un cambio muy drástico respecto al principio de la semana, la verdad. He llegado a querer irme corriendo de clase a casa por necesidad del agobio que me entraba en ocasiones, no por nada referente a la clase en sí. Y quedarme en casa mucho tiempo. Pero no lo he hecho.

Algo que me hizo sentirme mejor fueron unas fotos que me dio por hacerme. Estaba estrenando una falda que llegaba desde la altura del obligo hasta justo por debajo de las rodillas; semiajustada y vaquera:


 

Tampoco es que me viera maravillosamente bien, pero no me veía mal. No como los últimos días cada vez que me miraba al espejo. Simplemente entre algo de maquillaje que llevaba y la ropa (aparte de la falda una camisa negra de media manga metida por debajo de la falda a la altura de la cintura) me gustaba cómo me veía. Y era todo ropa puramente femenina, nada unisex.

Estuve viéndolas un rato después de hacerlas, porque me hacían sentir bien, y era algo que necesitaba bastante tras estos días. Después me hice otra, que fue la que más me gustó de todas:


Con diferencia es la foto en la que me veo más femenina de todas las que me he hecho nunca. Y sin ánimo de manipular la realidad, sino más bien al contrario, en gran medida es por el reflejo de la luz sobre mi piel clara.

Realmente, me queda bastante para poder verme así al natural. Tras hacerme la foto, me miré al espejo y enseguida me di cuenta de lo del reflejo. No se aprecian muchos rasgos faciales, la piel se aprecia mucho más lisa de lo que es, las sombras no aparecen, etc.


Pero, ¡coño Yeray! ¡Ya está bien de echarte mierda encima, cacho zorra!


Es algo que va intrínseco en mí el quitarle hierro al asunto o mérito cuando se trata de algo bueno, mucho más que algo malo. Lo noto sobre todo en jugger, cuando hago una buena jugada o "hago el punto" yo sola. Y seguro que más de uno sabéis a lo que me refiero y me habéis visto actuar así. Lo hago siempre, desde hace unos años. No me sale actuar de otra manera. Es como un complejo de que las cosas no me pueden salir bien nunca o casi nunca, como si esos méritos no tuvieran ninguna importancia. Y una parte de mí sabe que es algo que solamente está en mi cabeza, que es un complejo que hace que me de vergüenza y nada más, pero para la otra parte es algo muy real.

Y convivo con ambas percepciones cada vez que eso ocurre, aunque suelo notar más la del complejo, sin dejar del todo de lado a la otra, que siempre me susurra al oído: "puede que te equivoques al pensar eso".

Con la foto de arriba, en la que honestamente no salgo mal, me ha pasado lo mismo. La autocrítica y el restarle "mérito" o importancia a la parte positiva me ha salido casi automático escribirlo, porque se me viene a la mente cada vez que veo esa foto.




Estuve hablando con Yulia el otro día (sí, tía, te menciono mucho, es que nuestras conversaciones son trascendentales a menudo) y me dijo, textualmente: "no es justo para ti estar en todas las guerras". Es algo sobre lo que llevo tiempo pensando, y no explícitamente sobre el tema de echarme mierda a veces o quitarme los méritos yo sola. Es algo más.

En la entrada anterior, dije que estaba más irritable de lo normal. Eso provoca que a veces me enfade, aunque sea momentámente, con la gente, por el motivo que sea. Otras veces, indistintamente de que esté más o menos irritable, puedo tener roces o peleas con alguien, y mantener cierto estado de malestar y enfado con esa persona un tiempo prolongado. Llevo tiempo pensando que no puedo tener tantos frentes abiertos en mi vida a la vez.

No puedo estar enfadándome por una gilipollez, estresada porque tengo que entregar un trabajo pronto, mal porque me he visto en el espejo y he odiado lo que he visto, agobiada porque tengo pendiente una conversación importante con alguien cercano que sé que no va a ser agradable (son ejemplos), cabreada porque me he frustrado en un entrenamiento (por mi rendimiento o por enfadarme con alguien), triste porque he discutido con mi madre por lo mismo de siempre, enfadarme con alguien porque me ha hablado en masculino sin darse cuenta (o en vez de enfadarme, según el caso, simplemente sentirme mal), que se me cancele un plan, enfadarme por ello y luego pensar que no es culpa del resto ni de nadie, y que no debería sentirme así (lo cual a su vez me hace sentir mal), etc.

Todo junto, esa es la cosa. Y lo de quitarme méritos y demás hasta ahora no lo veía como un problema, aunque era consciente de que tengo esa actitud. El problema es que ahora no se trata sólo de que haga algo bien y que yo misma no lo valore, que de por sí tiene importancia, el problema es que ahora sobre lo que ya tengo empiezo a echar mierda yo solita, es decir, es un paso más allá. Y eso sí que puede ser un problema importante, y me he empezado a dar cuenta de ello enseguida, ahora que he sido consciente de empezar a tener esa actitud.

Esa especie de complejo lo tengo en casi cualquier aspecto de la vida. En jugger haciendo algo bien, sea un buen punto a nivel softcombat o simplemente conseguir ser lo suficientemente rápida en un momento concreto; un examen en el que saco muy buena nota o un trabajo que me sale estupendamente; una partida de Magic o de cualquier juego o algo que organice con gente y que salga bien, etc.

Voy a procurar tomar medidas desde ya respecto a eso, porque no puedo permitir que vaya a más, y tampoco habituarme a ello más de lo que ya estoy y se quede asentado en mi vida como una característica en mí. No lo quiero.



Por cierto, y cambiando un poco de tema, que al día siguiente a esas fotos salí a cenar con May y su hermana Melanie al Mano a Mano, un sitio en Cartagena que mezcla comida argentina e italiana. Buenísimo. Y no, no pude evitar echarme alguna foto, en las que de nuevo me veo bastante bien:




Creo y sé que podría salir mejor. Pero a las alturas del asunto en las que estoy, me conformo. No estoy en condiciones de pedir más, aunque por dentro lo quiera con todas mis ganas. Sólo conseguiría obsesionarme más aún.



Antes de terminar, quiero contar que POR FIN he empezado a avanzar con el tema de la ropa. Estoy, muy poco a poco, empezando a atreverme con otro tipo de prendas, como es el caso de las camisetas de cuello muy ancho. Hasta ahora durante meses me las había probado, pero odiaba cómo me quedaban. Hoy día aún me resulta un poco extraño, quizás por haber llevado toda la vida exactamente el mismo estilo de camiseta; pero ya ha pasado la barrera de "me da vergüenza verme con eso", que es muy, muy difícil de superar. Me he comprado una camiseta negra; de cuello de anchura casi hasta los hombros y mangas hasta la mitad del antebrazo, bastante escote aunque no muy en pico; y una camisa de manga larga de cuadros granate y negra, de tejido muy suave, de las que están hechas sobre todo para llevarlas abiertas con una camiseta debajo (y con ese propósito de hecho).

En la vida pensaba comprarme una camisa así. Pero de verdad, en la vida. Y mira por dónde. Ayer fui a una quedada con la camiseta y la camisa encima y me sentí genial, enseguida me acostumbré a la forma de la camiseta, y estéticamente la combinación me encantó sorprendentemente. Me eché dos o tres fotos, con las cuales recaí en lo de "joder, es que de verdad, no me gusta lo que veo". Era porque volvía a verme de repente bastante más masculina, pero porque lo estoy comparando con las otras fotos que he puesto arriba en la entrada. Quizá, creo que va a ser eso al final, era todo por el reflejo de la luz en el rostro lo que hacía que me viera bien antes. Porque es verdad que en el espejo al natural realmente me veo mucho más como en esta foto (la cual mientras escribía esto me negaba rotundamente a colocar aquí, pero al final he preferido echarle narices):



Ese es el conjunto del que hablaba arriba, por cierto. De esto puedo sacar que he descubierto algo nuevo que me gusta, y que estas semanas exploraré un poco, para dejar del todo de lado la ropa unisex que sigo llevando a diario, durante un tiempo al menos; que es lo que llevo tiempo queriendo hacer, es decir, sólo vestir ropa femenina.


La segunda mitad de la semana ha ido todo en general mejor. Bastante mejor que al principio, que llevaba una racha bastante mala. Poco a poco, es cuestión de una cantidad de tiempo muy indeterminada, que me acostumbre a todo esto y pueda coger las riendas de mí misma como es debido.


P.D. Me ha dado mucha vergüenza subir esas fotos aquí, junto a toda esta explicación de mi situación y de las sensaciones que me trasmiten al verlas. Pero aunque dije que no lo iba a hacer, al final me he atrevido.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cómo he llegado hasta aquí (parte 3/4)

Asimilación

Miedo, ese viejo conocido.