Resumen: Marzo 2019

Y con las mismas empezó marzo.

El mes de febrero había terminado con una relación tensa con mi familia directa a causa de mi transición, por su negacionismo y continuo cuestionamiento hacia mí. En cuanto a los exámenes finales del segundo trimestre, que tenían lugar ahora en la primera quincena del mes, las notas iban a resentirse fuertemente, teniendo incluso que recuperar (que recuperé y con nota además) alguna que otra asignatura. La excepción era sistemas, que la estaba dando casi por perdida hasta el examen final de junio, o septiembre en su defecto.
Por un lado reconozco que estaba algo más vaga este segundo trimestre que el primero. Pero es verdad que todo el tema de mi transición me consumía mucho tiempo y especialmente me quitaba mucha concentración. No es una excusa ni un motivo para haber bajado las notas de esa manera (aunque tampoco fue algo catastrófico) pero sí una explicación.

Mi mayor entretenimiento y distracción era el quedar con mis amigos, bien fuera para un entrenamiento de jugger, para una quedada magiquera o simplemente por vernos y tomar algo. Necesitaba distraerme, el tema de mi familia me tenía en un estado de agobio continuo. Y es que me sorprendía a mí misma que fuera algo que me importase tanto, yo que emocionalmente ne he visto tan independiente (y bien por ello) de mi familia en el sentido de no importarme si les parecía mal o bien algo de mí, como creo que es muy lógico. Aunque pese a ello, nunca se ha dado un caso de esta envergadura. Puede que hasta según qué límites sí ses algo que me afecte más de lo que hasta ahora pensaba. Lo cual encaja bastante en el caso de la mayoría de personas. El estrés de los exámenes y el ver lo cuesta arriba que se me estaba haciendo esa parte del curso tampoco ayudaba nada en absoluto.



El mes entero fue una sucesión de rutinas. Dejé de ir tan a menudo de compras, de hecho creo que no fui en todo el mes ni una sola vez a comprar nada, ni siquiera  mirar. Hablo de ropa, evidentemente. Lo que sí hice fue empezar a deshacerme de ropa mía masculina que nunca más me iba a poner. Algunas prendas que estaban algo deterioradas las llevé al contenedor de Cáritas, aunque algunas que estaban en buen estado o directamente seminuevas se las regalé a algunos amigos que usaran mi talla.
Lo más destacable que hice fue ir al hospital, en Cartagena, a pedir cita para iniciar el tratamiento hormonal. En cada Comunidad Autónoma el procedimiento varía en mayor o menor medida; y aunque tenía ciertas indicaciones por parte de Yulia, Sarah, Alberto y Mery entre otros, no tenía una idea 100% exacta de cómo tenía que proceder. Así que me dejé guiar en última instancia por la recepcionista del hospital que daba citas (craso error como ya comprobaré más adelante).

Mi seguro médico en ese momento era a través de Asisa. Me dijo sencillamente que antes de verme el endocrino tenía que verme una psiquiatra para evaluarme y derivarme al endocrino y al psicólogo. Primera noticia de ello, pero no me quedó otra que aguantarme. Era mediados de marzo cuando pedí la cita. Me dio cita para el 25 de abril, cinco semanas después.

Me dio una bajona considerable al chocarme con la realidad de los plazos de todo el proceso. 5 semanas para que me vea alguien que no tenía ni idea que me tenía que ver, que luego me tiene que derivar a dos personas que me tendrían que ver (con la correspondiente espera para dichas citas) para después que me manden los análisis, esperar los resultados, y que me vea de nuevo el endocrino para iniciar el tratamiento  (suponiendo que no haya complicaciones ni trabas administrativas en ninguna de las fases)? Era deprimente y agobiante sólo de pensarlo.

Así que bueno, hasta final de mes estuve unos días más de bajón pero luego empecé a estar mejor, lo asimilé y empecé a volver a mi rutina de intentar no pensar en ello, solo esperar y distraerme, ya que no podía en ese momento hacer absolutamente nada para acelerar el proceso y solo iba a conseguir hundirme inútilmente.


Nada más. Esta entrada ha sido más corta que las otras, pero el mes no dio mucho más de sí, quitando el acontecimiento de la cita en el hospital. En breve publicaré un resumen de abril, que sí dio bastante más de sí.

Comentarios

  1. Me alegra ver que vuelves a escribir
    Mucho ánimo con toda la transición, Yeray

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Cómo he llegado hasta aquí (parte 3/4)

Asimilación

Miedo, ese viejo conocido.